

Amazon
Jeff Bezos quiere dar otro salto. No le basta con vender tecnología ni con financiar startups de inteligencia artificial. Ahora quiere reunir 100.000 millones de dólares para comprar empresas industriales y rehacerlas con IA, automatización y software. Hablamos de entrar en fábricas ya operativas, quedarse con ellas y cambiar cómo producen.
Bezos buscaría adquirir compañías de sectores como defensa, chips o aeroespacial para implementar sistemas automáticos de fabricación, mantenimiento y procesos internos. De este modo, el trabajo humano tendría menos peso del trabajo humano en tareas repetitivas y, supuestamente, más decisiones delegadas a modelos, datos y máquinas.
Según The Wall Street Journal, el fundador de Amazon está moviéndose para levantar un fondo de 1000.000 millones de dólares con el apoyo de grandes inversores. No sería una apuesta financiera al uso para esperar rentabilidad inmediata, sino que el objetivo sería comprar compañías industriales tradicionales e introducirles inteligencia artificial. La teoría es que de esta forma se volverían más automáticas, medibles y baratas de operar.
Hasta ahora, muchas empresas tecnológicas han intentado vender IA a fabricantes para mejorar una parte del negocio. Bezos quiere ir un paso más allá. No conformarse con ofrecer el software, sino controlar también la fábrica donde ese software se aplica. Es decir, unir capital, propiedad industrial y automatización en una misma jugada.
Aquí es donde entra Project Prometheus, la startup de IA vinculada a Bezos y centrada en desarrollar modelos para entornos industriales complejos. Su trabajo no está pensado para chatbots ni para tareas de oficina, sino para procesos de ingeniería, cadenas de producción y sistemas avanzados de fabricación. Si el fondo sale adelante, sus herramientas pasarían a desplegarse directamente en empresas compradas para ese fin.
El plan es fácil de vender a nivel empresarial: más eficiencia, menos errores, mejor planificación y una producción más rápida. Sin embargo, cuando una fábrica depende más de algoritmos, sensores y automatización, las funciones humanas pierden valor o directamente dejan de ser necesarias, lo que podría acarrear olas de despidos.