Stephen Hawking

Por qué Stephen Hawking dijo: "Los humanos, que son seres limitados por su lenta evolución biológica, no podrán competir con las máquinas, y serán superados"

El científico destacó hace más de una década un hecho lógico: la evolución biológica es lenta, mientras que la evolución tecnológica es rápida

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Stephen Hawking, científico británico, habó sobre la evolución de humanos y máquinas

La agilidad para escalar a nivel tecnológico se eleva sobre la propia evolución humana, tal como destacó hace más de una década el físico teórico y divulgador científico británico Stephen Hawking. Echar la vista atrás y ver cómo en 2014 una de las mentes más brillantes que ha dado la ciencia vaticinó la importancia de la inteligencia artificial y sus posibles consecuencias no hace sino ensalzar su figura. Unido a ello, Hawking dejó otra reflexión importante, y es que los humanos hemos perdido esa carrera de la evolución ante las máquinas.

Vivimos una época en la que pasa muy poco tiempo entre una evolución tecnológica y otra. El progreso se deja notar en áreas como la inteligencia artificial y la robótica, íntimamente ligados. Importantes compañías como Google, OpenAI, Nvidia, Tesla y SpaceX, entre otras, marcan un ritmo que en ocasiones supera incluso la capacidad humana para estar al corriente de esos pasos, ya ni hablar de seguirlos a nivel evolutivo.

La velocidad evolutiva corre en favor de las máquinas frente a los humanos

En ese aspecto se fijó el profesor Hawking a la hora de vaticinar durante una entrevista con la cadena británica BBC el alcance que tendría la inteligencia artificial en un futuro que ya asomaba en 2014. En ella, el excepcional científico señaló que "los humanos, que son seres limitados por su lenta evolución biológica, no podrán competir con las máquinas, y serán superados". Una sentencia lejana en aquel entonces pero que hoy en día parece cada vez más real.

Para alguien cuya vida discurrió hasta su fallecimiento en 2018 en el mundo de la investigación aquello no era un vaticinio apocalíptico, sino la constatación de una realidad basada en la lógica científica. La velocidad evolutiva entre hombres y máquinas es muy diferente y distante en favor de las segundas, por mucho que haya aspectos que las máquinas nunca vayan a poder alcanzar, como apuntó en su momento el fundador de Alibaba Jack Ma.

Stephen Hawking, hombre de ciencia y que se regía por ella para todo tipo de reflexión, sabía que los procesos biológicos que marcan la evolución humana tardan miles o millones de años en mostrar detalles evidentes de evolución. Las limitaciones físicas y biológicas son inherentes al cuerpo humano, mientras que las máquinas carecen de esa restricción.

Ellas, gracias a la capacidad humana, evolucionan de manera tecnológica. Algo que se ve acentuado con los avances en inteligencia artificial. La tecnología y la IA requieren de estudio, de equipos multidisciplinares centrados en una única tarea y que, por tanto, pueden dar no un paso, sino un salto evolutivo a nivel tecnológico, en cuestión de días. La brecha con respecto a los humanos y sus tiempos es evidente. Por si fuera poco, a un elemento artificial creado tiempo atrás basta con actualizarle el software para ver una nueva evolución, algo que también se escapa de la posibilidad humana.

Esto es lo que Stephen Hawking bautizó como "brecha de crecimiento". Ante la lentitud para evolucionar de los humanos surge una tecnología que puede escalar más rápido y que, con cada logro, aún eleva más si cabe esa velocidad de progresión. Con ello el científico británico no buscaba elevar la alerta o llevar a cabo un augurio pesimista, sino más bien constatar una evidencia: si ambos, humanos y máquinas, mantienen su ritmo evolutivo, las máquinas podrían superar nuestras capacidades en muchas áreas. Y pronto.