Inteligencia Artificial
La IA también se mete en tu médico de familia: ahora su estetoscopio está potenciado por la IA
Un estudio demuestra que el estetoscopio digital con IA es mucho más fiable que el modelo clásico
Es curioso pensar que, mientras medio mundo debate si la inteligencia artificial nos está volviendo un poco más torpes o vagos, la verdad es que, bien usada, es muy útil. Ya sabíamos que la IA es capaz de analizar radiografías de tórax con una precisión asombrosa, de escudriñar nuestra retina para predecir riesgos o incluso de leer nuestra lengua para detectar una anemia. Pero ahora, según un reciente estudio publicado European Society of Cardiology, le ha llegado el turno de jubilar, o al menos de darle un lavado de cara radical, a uno de los símbolos más antiguos de la medicina: el estetoscopio.
Para comprobar si un algoritmo podía mejorar el oído de un médico experimentado, un grupo de investigadores puso en marcha un experimento con 357 pacientes mayores de 50 años. No era un grupo cualquiera; todos tenían algún factor de riesgo, ya fuera hipertensión o antecedentes cardíacos. La prueba fue un cara a cara en toda regla. Primero, un médico de cabecera los examinaba con el estetoscopio de toda la vida. Después, entraba en juego un modelo digital capaz de grabar los latidos y pasárselos a una IA para que los analizara. El veredicto final lo daría una ecocardiografía, que es la prueba definitiva para saber qué está pasando realmente en el corazón.
Los resultados no dejaron indiferente a nadie

Los resultados dejan a cualquiera con la boca abierta. Mientras que el examen tradicional apenas fue capaz de detectar problemas en las válvulas cardíacas en el 46,2 % de los casos, el estetoscopio mejorado con IA alcanzó una precisión del 92,3 %. Estamos hablando de duplicar la capacidad de detección en enfermedades que, a menudo, no dan la cara hasta que es demasiado tarde. Las patologías valvulares pueden ser traicioneras: el corazón empieza a esforzarse de más sin que te des cuenta, provocando fatiga o falta de aire, y en los casos más graves, puede acabar en un susto serio o algo mucho peor. Detectarlo a tiempo gracias a un algoritmo no es solo una mejora técnica, es ganar años de vida.
Pero hay un detalle en el estudio que resulta especialmente humano y que no tiene tanto que ver con los fríos datos. Los investigadores se dieron cuenta de que los pacientes estaban mucho más atentos y participativos durante la consulta con el estetoscopio inteligente. El motivo es sencillo: ellos también podían escuchar sus latidos y ver en la pantalla lo que el médico estaba analizando. Esa transparencia rompe la barrera del "misterio médico" y crea una confianza que ayuda a que el paciente se tome mucho más en serio su tratamiento. Al final, no se trata solo de que la máquina sea más lista, sino de que la tecnología ayuda a que la comunicación entre el médico y el paciente sea más real.
Como ocurre con cualquier avance, tampoco conviene caer en el optimismo ciego. La IA tiene sus límites y, lógicamente, si una dolencia cardíaca es silenciosa y no produce ningún sonido, el estetoscopio, por muy inteligente que sea, no va a oír nada que no esté ahí. Además, el sistema tiende a dar algún que otro falso positivo de más, algo que los expertos consideran un precio aceptable a cambio de no dejar pasar casos graves. Todavía queda camino por recorrer y muchas pruebas que hacer en distintos entornos, pero todo apunta a que ese instrumento que los médicos llevan colgado al cuello está a punto de volverse mucho más listo de lo que jamás imaginamos.