MOSTRAR STICKY MOSTRAR NORMAL

Estoy con los jóvenes que queremos ser personas libres y comprometidas, capaces de tomar decisiones y expresar nuestras opiniones con espíritu crítico, negándonos a participar en lo que sea para ser aceptados y abriendo nuevos caminos. Defiendo la diversidad, la singularidad y la igualdad educativa.

Reflexiones de un joven pensador
Adolescentes robotizados
| 09/04/2017 06:02
Adolescentes robotizados

Si por algo nos caracterizamos los adolescentes y jóvenes es por nuestra rebeldía e inconformismo ante la realidad que nos rodea. Lo que me preocupa es ver cómo muchos canalizan esa rebeldía hacia aficiones no productivas, abducidos por modas sin fundamento e incluso perjudiciales para su salud.

La mayoría de los “inconformistas” paradójicamente están robotizados, carecen de objetivos y de personalidad propia, todos hacen lo mismo: uso idéntico de las redes sociales, en las que publican las mismas fotos hechas frente a un espejo del baño con la tapa del váter abierta, mostrando músculo o nuevo corte de pelo y acompañadas de las mismas frases copiadas de internet, incluidas las faltas de ortografía. Echo de menos encontrar imágenes en las que se ha ido a un museo o a una biblioteca, se ha realizado un viaje cultural, o simplemente sintiéndose orgullosos por ganar una medalla o un premio en cualquier deporte o actividad, o por haber creado e inventado algo útil.

Pienso que carecer de objetivos reales y productivos en nuestra vida, tarde o temprano nos pasará factura. Las personas que se dejan llevar por modas absurdas, sin otro objetivo que salir más o menos guapo o con el corte de pelo más moderno, se están autolimitando, y no saben que están dejando de lado la parte más importante, la que nos identifica como una persona única y lo que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Tener una actitud indiferente e importarte muy poco lo que pasa a tu alrededor, es un problema para ti mismo y para la sociedad en general, porque no deja avanzar a los que verdaderamente queremos. Perder el tiempo diariamente en cosas inútiles nos perjudica a todos.

Los que tenemos ejemplos y modelos positivos a seguir somos capaces de perseguir nuestro sueño. Si nuestros padres nos trasmiten valores: respeto, esfuerzo, superación, saber estar e incluso negociar, los hijos aprenderemos buenas conductas. En cambio, si los padres se dedican a ver televisión basura, chatear, ir de bar en bar y jugar a la play, que no esperen que sus hijos cuando lleguen a la adolescencia vayan a leer a Platón. Sus objetivos serán otros, como participar en “Gran Hermano” o en “Mujeres y Hombres y viceversa”. Robots de gimnasios y discotecas, todos con el mismo corte de pelo, la misma ropa y la misma cultura de analfabetismo funcional.

Sobre el autor
Álvaro Cabo 13 años. Escritor, Blogger y conferenciante. Colaborador en Prensa, Radio y Televisión. A los 10 años irrumpió en el mundo de la actualidad con su blog “Mi país a través de mis ojos”; a los 11 años publicó su libro “Ser inteligente no es un delito” y desde los 12 imparte un Ciclo de Conferencias denominado “Tu éxito está en tu esfuerzo”. Ha sido reconocido como talento Marca España 2016 y es miembro de la Red Mundial de Conferencistas y de la Cámara Internacional de Emprendedores. Aficionado a la novela histórica, marketing, actualidad política, económica y social; futbolero y practicando artes marciales casi desde que empezó a andar. alvarocabo.com
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