

Ciencia
Si uno menciona la luna Encélado, tal vez en primera instancia sean pocos los que la asocien con Saturno. Sin embargo, quienes sepan que el sexto planeta del Sistema Solar cuenta con 274 lunas conocidas es posible que hagan una relación basada en la probabilidad como para completar la relación de dependencia de Encélado y su anillado planeta.
Encélado tiene poco más de 500 kilómetros de diámetro, tamaño exiguo para un satélite natural, muy alejado de los 3.474,8 kilómetros de nuestra Luna y diez veces inferior al de las grandes lunas del Sistema Solar, Ganímedes, de Jupiter, y Titán, también del propio Saturno. Pese a su volumen, Encélado ha sido objeto de una investigación que ha arrojado un resultado sorprendente por su influencia electromagnética.
Como decimos y pese a su tamaño, este particular objeto helado es capaz de ejercer una influencia electromagnética a distancias que superan el medio millón de kilómetros. Así se desprende de la investigación basada en los datos recopilados por la sonda Cassini, encargada de realizar un estudio exhaustivo de Saturno durante 13 años.
Durante la misión, Cassini detectó que el satélite natural expulsaba columnas de agua y partículas desde las grietas de la superficie helada que se convierten en plasma cuando son ionizadas por la radiación de Saturno. Ese material no se queda ahí, sino que interactúa con el entorno espacial del planeta y genera efectos a gran escala.
Así lo ha reflejado Science Alert, que se hace eco de la investigación llevada a cabo desde el Laboratoire de Physique de Plasmas de Francia bajo el mando de la doctora en Astrofísica Lina Hadid. Para su estudio, se sirvieron de cuatro instrumentos a bordo de la sonda Cassini para replicar los efectos electromagnéticos de amplio alcance causados por los géiseres de agua de Encélado.
Cuando las partículas expulsadas por Encélado adquieren carga eléctrica, se convierten en plasma. Ese plasma interactúa con el campo magnético de Saturno y genera unas vibraciones llamadas ondas de Alfvén, que viajan como vibraciones y conectan al satélite natural con los polos de Saturno.
Pese a lo que cabría esperar, estas ondas no desaparecían rápidamente, sino que lo que hacían es rebotar entre la ionosfera de Saturno y en los polos del planeta, creando así una red gigantesca que se extiende cientos de miles de kilómetros alrededor de Encélado. Hasta 36 episodios de este tipo de ondas a una distancia no concebida por los investigadores detectó la sonda espacial Cassini.
Para ser conscientes de la magnitud de las ondas de Alfvén, basta señalar un dato: 504.000 kilómetros desde Encélado, es el margen detectado por el equipo investigador, lo que llevó a Thomas Chust, coautor del estudio a señalar que "esta es la primera vez que se observa un alcance electromagnético tan extenso de Encélado. Los hallazgos demuestran que esta pequeña luna funciona como un gigantesco generador de ondas Alfvén a escala planetaria, circulando energía y momento por todo el entorno espacial de Saturno".
A través de los descubrimientos del estudio que ha tenido a Encélado como protagonista y a la sonda Cassini como colaboradora imprescindible, el equipo investigador considera que se cuenta con una plantilla que puede servir para comprender mejor sistemas de estructura similar que protagonicen otras lunas heladas, como las de Júpiter.