

Mobile World Congress
Barcelona ha vuelto a ganar. Son las seis de la tarde, las piernas pesan como si arrastrara el chasis de un coche eléctrico y el café de la sala de prensa empieza a saber a derrota. Sin embargo, este año me llevo algo que no esperaba: la sensación de que la innovación real, esa que te obligaba a correr entre pabellones hace una década, ya no vive en los lujosos stands de Samsung o Xiaomi. Vive en el exilio, concretamente en el Hall 7.
He pasado estos días rodeado de pantallas de privacidad y cámaras de una pulgada, pero si tengo que ser honesto conmigo mismo (y con vosotros), la marca que me ha hecho arquear las cejas no lleva el sello de los gigantes habituales. Lo firma Tecno. Sí, esa marca que en España no conocemos demasiado, y que quien la conoce, la asocia a portátiles económicos y Mini PCs, pero que en el resto del globo es un ecosistema que camina a una velocidad que debería empezar a preocupar en Cupertino y Seúl.
Si caminas por el Hall 3 de la Fira Gran Via de Barcelona durante el Mobile World Congress 2026, lo que ves es previsible. Es el triunfo del orden y la optimización. Pero si te armas de valor y cruzas toda la Fira hasta el Hall 7, te encuentras con un bofetón de realidad tecnológica. Allí, Tecno ha levantado un fortín de curiosidad que me ha recordado por qué amo este sector.

Lo primero que te detiene es su concepto de smartphone modular. A todos se nos pasó por la cabeza el malogrado Project Ara de Google al verlo. Pero mientras aquello fue una promesa rota sobre el papel, Tecno ha traído algo físico, frío y metálico.
Un teléfono ultradelgado que, mediante un sistema magnético de una firmeza asombrosa, permite acoplar accesorios: desde un teleobjetivo óptico que parece sacado de una Sony Alpha, hasta baterías suplementarias (y apilables) o luces de estudio.

Es la personalización total del hardware sin necesidad de herramientas, solo física y magnetismo. Un recordatorio de que el móvil aún puede ser una herramienta modular y no solo un bloque de cristal sellado.

Tecno ha dado otra lección de ingeniería con el Tecno Pova Slim, un dispositivo que (este sí) se vende de manera oficial en algunas regiones del mundo. Estamos en plena fiebre por los móviles "Air", "Edge" y "Slim", con Samsung y Apple peleándose por cada milímetro. Pues bien, Tecno ha llegado y ha puesto sobre la mesa un terminal de 5,95 milímetros de grosor.
La sensación al tenerlo en la mano es casi irreal. Recuerdo cuando probé el Samsung Galaxy S25 Edge y pensé que habíamos tocado techo, pero el Pova Slim hace que el resto parezcan toscos. Lo más increíble no es la delgadez, sino que dentro han conseguido meter una batería de 5.160 mAh.
Mientras los sospechosos habituales sacrifican autonomía para conseguir un diseño ultrafino, Tecno ha encontrado el santo grial de la densidad energética. Y para terminar de convencerme, una pantalla OLED trasera con una mascota virtual personalizable que le da ese toque de "rareza japonesa" que tanto echábamos de menos en el diseño móvil.

Tampoco se han quedado cortos con el Camon 50 Ultra. Aunque su ficha técnica lo sitúa en una gama media-alta (alimentado por el MediaTek Dimensity 7400 Ultimate), ofrece un equilibrio difícil de encontrar en móviles varios cientos de euros más caros. Pantalla de 144 hercios y una batería salvaje de 7.500 mAh. Sí, habéis leído bien. Es una cifra que ridiculiza las autonomías de la gama alta actual y que demuestra que Tecno no está aquí de paso.

Ninguno de los modelos de smartphones mencionados van a llegar al mercado español... por ahora. Nicolas de Saint Rémy, portavoz de Tecno durante la sesión de presentación de los nuevos equipos, confirmaba a Andro4all que, si bien la marca tenía previsto lanzar sus teléfonos en nuestro país hace dos años, finalmente se optó por cambiar sus planes.
Se debe, en realidad, a varios factores. Por un lado, el hecho de que Nokia posea el mayor número de patentes relacionadas con la industria telefónica móvil ha supuesto una barrera de entrada para la compañía en este territorio. Eso, sumado a las normativas de etiquetado energético y durabilidad, a la necesidad de garantizar actualizaciones de software durante un mínimo de cinco años y a la obligación de suministrar piezas de recambio durante al menos siete, han frustrado sus planes hasta, al menos, el tercer trimestre de este año.
Pero Tecno sí que vende productos en nuestro país. Su línea de portátiles con Windows MEGABOOK comenzó su distribución en España desde finales de 2024 a través de canales como Carrefour, donde el propio Nicolas asegura que "son un éxito". En ese sentido, la marca espera comenzar a venderlos en otros canales de distribución, incluyendo Media Markt, PCComponente y El Corte Inglés, desde este año.
De entre los nuevos modelos que la compañía trae a España este año, están los MEGABOOK S14 y S16, dos flagships con diseños ultrafinos y ligeros (el primero de ellos pesa menos de 1 kg), con especificaciones de primer nivel (entre las que se incluyen chips Intel Core Ultra y pantallas OLED) a precios más ajustados que los de la competencia. Llegarán al mercado, junto a los modelos de las series económicas MEGABOOK T y MEGABOOK K, próximamente.
Lo que Tecno ha conseguido en este MWC 2026 es algo que el marketing no puede comprar: revivir la mística de la feria. Hubo un tiempo en el que los periodistas no íbamos a las presentaciones a confirmar rumores filtrados semanas antes; íbamos a descubrir.
Tecno ha logrado que el stand más lejano de la Fira sea el más concurrido por aquellos que buscamos algo más que un resumen de IA agéntica o el enésimo robot humanoide bailarín. Han demostrado que el hardware todavía tiene espacio para el experimento y que el usuario sigue deseando tocar cosas nuevas.
A día de hoy, Tecno solo nos vende ordenadores en España. Tras lo visto estos días, solo puedo decir que es una lástima. En un mercado europeo que corre el riesgo de volverse aburrido por el exceso de madurez, necesitamos que alguien traiga de vuelta los imanes, las mascotas virtuales y los milímetros imposibles. Tecno, es hora de aterrizar de verdad en nuestras estanterías.