Ciberbullying

Abandonó las redes en 2024 y aún así Barry Keoghan, protagonista de 'Peaky Blinders: El hombre inmortal', sigue sufriendo ciberacoso por sus llamativos looks

Afecta a sus apariciones públicas y a su carrera como actor

Errol Musk en el podcast Wide Awake
El actor junto a su compañero de reparto Cillian Murphy

Barry Keoghan es un actor irlandés al cual hemos podido ver en películas como The Killing of a Sacred Deer, de Yorgos Lanthimos, así como en otras de mayor presupuesto tales como The Batman, donde nos dejó a un Joker que esperamos recupere su segunda parte, Dunkerque o Eternals, con Peaky Blinders: El hombre inmortal siendo su última producción hasta la fecha.

A no mucho tardar, eso sí, tendremos el placer de verle de nuevo frente a las cámaras con su papel como Ringo Starr en el ambicioso proyecto de Sam Mendes sobre The Beatles (cuatro películas interconectadas en las que aparecerá junto a Paul Mescal, Joseph Quinn y Harris Dickinson), pero el intérprete, aunque no lo parezca, es reacio a aparecer en pantalla, máxime si hablamos de su vida privada y su día a día.

El ciberbullying continúa

Keoghan, que abandonó las redes sociales en 2024, ha asegurado en una entrevista reciente en el programa Hits 1 / The Morning Mash Up de SiriusXM que el odio recibido en internet por su aspecto físico está empezando a afectar seriamente tanto a su vida personal como a su carrera. El actor reconoce que, pese a contar con una base de seguidores fiel y respetuosa, existe también "una cara desagradable" que le ha empujado a alejarse del foco público.

El intérprete explica que, aunque decidió salir de redes, sigue sintiendo curiosidad por saber cómo se reciben sus apariciones públicas o sus trabajos. Sin embargo, lo que encuentra no es precisamente positivo: "No es agradable", admite, en referencia a los comentarios que recibe. Según sus propias palabras, "hay mucho odio online" y un nivel de abuso centrado en su apariencia que considera que ha superado el típico escrutinio al que se enfrentan las figuras públicas.

Repercute más allá de lo profesional

Las consecuencias de esta situación van más allá de lo emocional. Keoghan asegura que esta presión le ha llevado a recluirse y evitar actos públicos: no quiere asistir a eventos ni exponerse más de lo necesario. Incluso reconoce que ha dejado de salir con normalidad debido a esta situación, algo que describe abiertamente como "un problema".

Lo más preocupante es que este desgaste empieza a filtrarse en su trabajo como actor. Tal y como explica, cuando ese malestar afecta a su arte, la situación se vuelve especialmente delicada, ya que llega a plantearse no querer aparecer en pantalla. A todo ello se suma una preocupación personal: su hijo. Keoghan teme que, en el futuro, el niño tenga acceso a todos esos comentarios negativos, algo que considera profundamente decepcionante.