China
China pone en marcha el primer reactor de una de sus centrales nucleares más masivas: el gran salto chino en energías es imparable
El gigante asiático acelera su transición energética con tecnología propia y reactores de última generación
Todo el mundo habla de paneles solares y aerogeneradores cuando se trata de energía limpia, y China lleva la delantera en ese terreno. Ahora bien, para mantener en marcha a la fábrica del mundo hace falta algo más que depender de si hace sol o sopla el viento. Necesitan energía constante, a demanda y sin emisiones. ¿La solución por la que han optado? Apostar a lo grande por la energía nuclear. El país no solo está construyendo nuevas plantas a un ritmo frenético, sino que está creando su propia tecnología para no depender de nadie. Hace poco colocaron la vasija del reactor en la central nuclear de Lufeng, un hito que marca el arranque oficial de las obras de lo que han llamado unidad número 6.
Tanto esta unidad como la número 5 (ubicadas en la provincia de Guangdong) llevarán en sus entrañas el Hualong One. Se trata de un reactor de tercera generación con sello cien por cien chino, creado por dos empresas estatales, CGN y CNNC. Lo llamativo de la central de Lufeng es cómo han gestionado los tiempos; parece que han empezado un poco la casa por el tejado. El plan original de 2014 era construir cuatro reactores, pero al final se ampliaron a seis. Sorprendentemente, las obras de las unidades 5 y 6 arrancaron en 2022, adelantándose a las primeras cuatro. ¿El motivo? Estas primeras unidades (del 1 al 4) usarán tecnología CAP1000, la versión china del AP1000 de la estadounidense Westinghouse, y el gobierno no dio luz verde definitiva a su construcción hasta agosto de este mismo 2024.
Cifras de vértigo para un futuro eléctrico mucho más limpio

Volviendo a la unidad 6, lo que ocurrió el pasado 21 de febrero es digno de ver. Levantar y colocar la vasija del reactor es una maniobra de ingeniería espectacular que da el pistoletazo de salida a la instalación de lo que los ingenieros llaman la "isla nuclear". Para hacernos una idea, esta vasija es básicamente un gigantesco cilindro de acero hiperresistente. Su trabajo es vital: alberga el núcleo del reactor, canaliza el líquido refrigerante y guía las barras de control. Es el corazón del sistema. Desde la CGN lo tienen muy claro y advierten que no hay margen para el error, ya que de la precisión con la que se instale esta pieza depende directamente que la planta sea segura y estable durante décadas.
Si el calendario no se tuerce, las unidades 5 y 6 deberían estar listas para conectarse a la red entre 2028 y 2029. Cada reactor Hualong One puede entregar 1.200 MW de potencia bruta, superando por poco los 1.160 MW que dará cada uno de los otros cuatro reactores CAP1000. Cuando Lufeng esté terminada por completo y trabajando a pleno rendimiento, generará la impresionante cifra de 52 TWh de electricidad al año. Pero lo más impactante no son los megavatios, sino lo que le ahorran al planeta: evitarán que 42 millones de toneladas de carbono acaben en la atmósfera. En términos prácticos, es exactamente lo mismo que dejar de quemar 16 millones de toneladas de carbón cada año. Sin duda, un paso de gigante en la transición hacia una energía mucho más limpia.