Misiles
Una empresa australiana logra lanzar exitosamente una aeronave hipersónica impresa en 3D
La hazaña del DART AE podría marcar un antes y un después en cómo diseñamos y construimos misiles
Hace unos días, la industria aeroespacial nos regaló un momento para recordar. La protagonista fue DART AE, una aeronave hipersónica de la empresa Hypersonix Launch Systems que, el pasado 27 de febrero de 2026, despegó desde la base de la NASA en Wallops Island, Virginia. Cabe mencionar que no lo hizo sola, sino junto al cohete HASTE de Rocket Lab, alcanzando una velocidad de vértigo: Mach 8. Ahora bien, lo más impresionante es que es la primera aeronave hipersónica construida enteramente mediante impresión 3D, usando aleaciones metálicas capaces de aguantar temperaturas extremas que, en cualquier otro caso, habrían desintegrado la estructura.
En su interior, este prototipo esconde un motor SPARTAN scramjet que, además de ser una maravilla de la ingeniería, funciona con hidrógeno verde. Durante la misión, bautizada como "Cassowary Vex", el cohete de Rocket Lab se encargó de ponerla en posición, lanzándola hasta que, en plena atmósfera superior, el motor se encendió. DART AE voló unos 1.000 kilómetros sobre el Atlántico.
Hacia una mayor eficiencia y sostenibilidad
En cuanto al Departamento de Defensa de Estados Unidos, estaba muy interesado en ver cómo se comportan estos materiales y los sistemas de navegación autónoma en condiciones reales. Y es que, como bien apunta el doctor Michael Smart, cofundador de la empresa y exinvestigador de la NASA, por muchos simuladores que tengamos, no hay nada como enfrentarse a la realidad del vuelo. A esas velocidades y temperaturas, los datos de telemetría son muy importantes, ya que pueden obtener información que podría definir cómo diseñaremos los aviones del mañana.
Todo lo relacionado con el lanzamiento se pudo seguir en YouTube y, cabe mencionar que, justo antes de que el cohete se soltara, la señal se cortó por orden de Hypersonix Launch Systems. Sobre esto último, es lógico, no hay que olvidar que estamos hablando de tecnología punta y los secretos industriales se guardan bajo llave. Llegados a este punto, no cabe duda de que estamos un paso más cerca de conseguir una aviación de alta velocidad que no solo sea más rápida, sino también más eficiente y sostenible, superando desafíos técnicos que hace nada parecían imposibles.