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La realidad es que la ciencia ficción en televisión nunca ha estado en mejor momento. Lejos de ser un género que siga una parte mínima del público, series como Andor y Stranger Things demuestran que supone una enorme inversión para las plataformas de la que poder sacar bastante rentabilidad. Sin embargo, incluso con ese éxito, la serie de ciencia ficción más influyente es una que simplemente no podría haberse desarrollado en el momento actual de streaming.
Es difícil encontrar una serie de ciencia ficción que haya tenido el mismo impacto que Expediente X. Algunas series se inspiraron claramente en su propuesta, como es el caso de Supernatural o Fringe, por lo que sí se pueden apreciar fragmentos de la esencia de Expediente X que serían impracticables en el presente. Al fin y al cabo, las características de su desarrollo y la extensa lista de misterios pueden considerarse precursores de éxitos como Lost, Stranger Things y Westworld.
Paradójicamente, es difícil imaginar cómo sería el panorama televisivo sin la influencia directa de Expediente X. Por eso resulta tan triste que los modelos actuales nunca hubiesen podido crear algo como Expediente X. De hecho, ya se intentó crear y no llegó a cuajar del todo. A pesar de que la nostalgia es un factor diferencial, el reinicio de Expediente X no funcionó desde una perspectiva crítica ni comercial.
El problema principal es que la estructura que la convirtió en un fenómeno de los 90 es absolutamente imposible de replicar en 2026. Lo que es evidente es que la estrategia que se sigue en televisión es muy diferente de cómo se hacía ficción en 1993. Hace años, no era raro que una sola temporada de televisión durara medio año, se tomara un descanso y luego volviera a ese mismo año con otra tanda de nuevos episodios.
En este sentido, la primera temporada de Expediente X constó de 24 episodios y se extendió desde septiembre de 1993 hasta mayo de 1994. Este fue el patrón que siguió cada temporada de la producción hasta que terminó con su novena temporada en 2002. Como bien sabrás, esto no es lo que ocurre con la mayoría de las producciones más recientes. Lejos de ser una anomalía, esta es la naturaleza de la televisión moderna. El ejemplo más obvio es Stranger Things, la serie de televisión moderna más taquillera y emitida durante casi una década.
Lo curioso es que durante ese tiempo solo se estrenaron 42 episodios. Si bien los creadores de Stranger Things han defendido la larga espera por las nuevas temporadas, esta tendencia provocó que las jóvenes estrellas crecieran y perjudicase al ritmo de la serie. Por supuesto, este no es el esquema de desarrollo que siguieron producciones como Expediente X. Aunque cueste admitirlo, parece que el momento de este tipo de series de televisión ha llegado a su fin.