Análisis

Los juegos de sigilo no son para todos, pero la fantasía oscura puede mejorarlos. Análisis de Styx: Blades of Greed en PS5

La tercera entrega de la saga llega abriendo su mundo.

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Styx: Blades of Greed ya está a la venta

Styx: Blades of Greed es la tercera entrega de la franquicia de sigilo protagonizada por Styx, un astuto goblin. El juego se lanzó en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC a través de Steam y Epic Games Store, ofreciendo un mundo de fantasía medieval con gran detalle donde la codicia y la supervivencia se entrelazan, caracterizado principalmente por el sarcasmo característico del personaje.

Ambientado tras el final del segundo juego (Styx: Shards of Darkness), los jugadores vuelven a ponerse en la piel de Styx, quien ahora tiene la mirada puesta en el Cuarzo, el material más codiciado del mundo al estar envuelto en un misterioso poder. Inmersos en los inicios de la Gran Guerra, que desató el conflicto entre humanos, elfos y orcos, Styx y su banda de marginados deberán sortear las trampas de la Inquisición mientras recorren los enormes entornos verticales de El Muro, Amanecer Turquesa y las ruinas de la capital élfica de Akenash.

Styx protagoniza una aventura más grande

El género del sigilo siempre ha sido un nicho al que le ha costado brillar pesa a contar con sagas destacadas como Thief. En esta clase juegos hay que planificar, acechar y asesinar al amparo de la oscuridad, algo que si bien puede resultar emocionante y satisfactorio, también puede hacerse lento y tedioso para alguna que otra clase de jugadores. Por suerte, Styx tiene un toque que puede hacerle sentir atractivo a todos por igual.

Esta saga mezcla el sigilo con la fantasía oscura presentando una historia inmediatamente posterior al abrupto final del segundo juego, donde Styx y su tripulación logran escapar por los pelos de la ciudad de Korrangar. Unos días después, el trío formado por Styx, Djarak y Helledryn encuentra una salida ayudando a un capitán enano llamado Irving a liberar su zepelín del control de la Inquisición.

Durante las hazañas de Styx para desbloquear la cerradura de Cuarzo que mantiene anclado el zepelín, se encuentra con una experta mecánica llamada Jasper, capturada por la Inquisición debido a sus habilidades. Con la tripulación lista para partir, parten en busca de más Cuarzo para que Styx absorba, sin saber que están a punto de comenzar otra gran guerra.

La introducción del juego es ciertamente interesante y profundiza en la espera de nueve años, pues Styx rompe la cuarta pared con sus comentarios, ya que toda la historia se centra en él relatando los sucesos ocurridos a su nuevo grupo de mercenarios.

Un goblin cínico y sarcástico roba el show

Stix busca más Cuarzo en esta tercera entrega
Stix busca más Cuarzo en esta tercera entrega

Styx sigue siendo el antihéroe perfecto y simpático que se dio a conocer en 2014. Su actitud sarcástica y directa sigue siendo el punto más brillante de la narrativa del juego y es la razón principal por la que la historia es un poco más cautivadora y fácil de digerir.

En cuanto a los demás personajes no hay ninguno que consiga destacar cerca del protagonista. Varios de ellos no aportan mucho a la historia más allá de estar presentes, y algunas de las tramas decepcionan al no aportar mucho jugo a la historia principal.

Por ejemplo, la traición de Djarak en la entrega pasada parece pasada por alto y completamente olvidada. Aunque Styx y Djarak tienen una breve conversación al respecto, dejan atrás el pasado de una forma simplona, quizás para que los nuevos jugadores no se sientan perdidos en ningún momento.

Si embargo, la escritura general del juego también resulta sencilla, pues su estructura se siente como una serie de misiones de búsqueda que culminan en una conclusión poco satisfactoria. La narrativa y el ritmo también resultan poco coherentes debido a un enfoque metroidvania, donde se revisitan constantemente las zonas tras la conclusión de cada acto con nuevas mejoras de movilidad.

El sigilo como gran punto atractivo

El sigilo sigue primando sobre el combate
El sigilo sigue primando sobre el combate

Styx no destaca solo por el sigilo, también lo hace por su giro de fantasía oscura gracias a una serie de poderes especiales. Al igual que su predecesor, la mecánica principal sigue girando en torno a los elementos clave como salir de la línea de visión de los enemigos, controlar los sonidos que se emiten, esconderse en ciertos lugares, ocultar cuerpos y realizar derribos silenciosos.

De forma mucho más minúscula hay que superar combates, aunque estos se bastan en esquivar, atacar y parar. De esta forma, el jugador tiene libertad en cuanto a los aspectos de sigilo se refiere, especialmente al usar las habilidades de Styx. Las opciones incluyen apagar ciertas luces o volverse invisible en los momentos oportunos. Así, cada encuentro se siente como un enorme rompecabezas que resolver, habiendo multitud de enfoques y soluciones al alcance.

La mayoría de las áreas también tienen múltiples puntos de entrada, desde un pequeño hueco en el techo hasta una pequeña abertura bajo la pared. De esta forma, el sigilo vuelve a ser la esencia de Styx, que permite descubrir y experimentar con diferentes formas acceder a zonas que parecían impenetrables.

Un mundo mucho mayor

La exploración gana importancia en Styx: Blades of Greed
La exploración gana importancia en Styx: Blades of Greed

Una de las principales novedades del juego es la inclusión de diferentes regiones y un mapa mucho más grande para explorar. En esta ocasión no se ofrece una experiencia lineal basada en misiones, si no un mundo abierto que da mucha más libertad para moverse.

Sin embargo, la experiencia de exploración se siente muy deficiente sin un mapa real, especialmente en lo que respecta al contenido secundario. Sin indicaciones claras, se puede llegar a perder el tiempo suficiente como para empezar a aburrirse, una grave señal.

El jugador dispone de una brújula y otros medios para moverse por el mundo a medida que se avanza, pero intentar abordar el contenido secundario y retroceder se siente bastante mal cuando te dejas algo atrás.

Un renovado sistema de progresión

No, Styx no es un héroe, pero tampoco un villano puro
No, Styx no es un héroe, pero tampoco un villano puro

La estructura de misiones del juego también ha cambiado significativamente en esta entrega. Primero hay que absorber cierta cantidad de Cuarzo de las diferentes regiones que se exploran para poder acceder a la misión principal. Esto significa que existe total libertad para decidir qué área explorar y adónde ir después.

Después de elegir una zona, se puede dedicar tiempo al contenido secundario y desbloquear puntos de viaje rápido, lo que facilita volver a visitar una zona más adelante. Por el camino hay coleccionables y otros objetos que ayudan a obtener más puntos de mejora.

De igual manera, los árboles de habilidades también son flexibles, ya que puedes reorientar tu zepelín y cambiar su estilo de juego para adaptarlo a diferentes situaciones. A veces, se necesitan más clones para crear distracciones, ya que hay muchos más enemigos en la zona, mientras que otras veces es mejor volverse invisible para moverte sin dejar rastro.

Fantasía oscura en Unreal Engine 5

El juego cuenta con tres regiones principales
El juego cuenta con tres regiones principales

Visualmente, Styx: Blades of Greed no ofrece un salto gráfico notorio. De hecho, se parece mucho a la segunda entrega de la trilogía pese a los nueve años que han pasado y el cambio de generación. En cambio, el diseño y la estética de los personajes se mantienen decentes, ya que las áreas adicionales muestran diferentes facetas del mundo de Iseria.

Al igual que en los juegos anteriores, la música sigue siendo sobresaliente y sumerge en la temática de fantasía oscura. El doblaje en inglés y los efectos de sonido son variados, sobresaliendo mejor en el protagonista que en el resto de personajes.

Styx: Blades of Greed ofrece más de 20 horas de juego con su historia principal, y la inclusión de zonas más amplias y su exploración pueden duplicar fácilmente esa cantidad en cuanto a contenido secundario, aunque no es de tan buena calidad.

Al igual que el propio goblin, este juego es una secuela que no busca presumir. Las mecánicas principales, centradas en el sigilo, ya están establecidas, pero presentan un concepto potencial en zonas más amplias que crean una experiencia de juego satisfactoria centrada en la exploración y la experimentación.

Styx: Blades of Greed

Nota: 75 / 100

Pros

  • La estructura principal del juego es muy atractiva.
  • La variedad a la hora de infiltrarse es notoria.
  • Styx sigue siendo divertido...
  • Contras

  • ... aunque aburre en su contenido secundario.
  • Presenta errores gráficos, también en el sonido.
  • Ausencia de mapa y sensación de vacío en ocasiones.
  • Valoración final de Styx: Blades of Greed 

    Styx: Blades of Greed ronda los 40 y 50 euros
    Styx: Blades of Greed ronda los 40 y 50 euros

    Styx: Blades of Greed es un gran juego de sigilo que se suma a la trilogía, pero no tan grande como podría serlo. Su jugabilidad centrada en el sigilo se convierte en una de las mejores del género, aunque su apartado visual no es la mejor para los tiempos que corren.

    El nuevo y mejorado bucle de juego fomenta aún más la experimentación, y los mapas más grandes ofrecen más espacio para jugar y explorar, mejorando la experiencia general. Sin embargo, esta magnitud deja aspectos por mejorar, sobre todo en lo que corresponde al contenido secundario.

    Es un juego obligatorio para los amantes de la saga y el género, ya que suma novedades notorias como la exploración abierta en mapas más grandes. No obstante, no es una historia apta para todos, pues su ritmo pausado puede llegar a frustrar a los amantes de la acción.