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El mundo de los esports lleva años luchando porque se le considere una competición deportiva más. A pesar de utilizar ordenadores como herramienta, también entran en juego capacidades como los reflejos, la capacidad de reacción o la precisión. Incluso, igual que en los deportes tradicionales, tiene escándalos que lo ensucian.
El último ha tenido lugar durante los SEA Games, donde la selección femenina de Tailandia de Arena of Valor fue retirada de manera repentina del torneo tras una investigación interna. Lo que comenzó como una descalificación por una supuesta infracción técnica ha terminado destapando un caso de suplantación que ha tenido consecuencias deportivas, contractuales e incluso legales.
Después de la eliminación, la federación confirmó la expulsión de una de sus jugadoras por incumplir el reglamento, aunque sin entrar en demasiados detalles. La versión oficial hablaba de un problema de salud durante el partido y negaba cualquier tipo de engaño deliberado. Sin embargo, semanas después, la historia dio un giro completo.
El jugador profesional tailandés conocido como Cheerio publicó un vídeo en TikTok reconociendo que fue él quien disputó varios partidos haciéndose pasar por su novia, la jugadora conocida como Tokyogurl. En su mensaje, asumió toda la responsabilidad y pidió disculpas tanto a los aficionados como a los organizadores y a las compañeras de equipo.
Según explica el medio Dexerto, Cheerio compartió la pantalla de su partida en Discord para que pareciera que Tokyogurl era quien estaba jugando, una acción que viola de forma directa las normas de los SEA Games y del reglamento técnico de Arena of Valor. El jugador admitió que el silencio posterior se debió al miedo y a la magnitud de la polémica generada.
Las consecuencias no tardaron en llegar. Tokyogurl fue expulsada de todas las competiciones oficiales del juego, su club rescindió su contrato de forma inmediata y la organización competitiva de Arena of Valor le impuso una sanción de por vida. Tras la confesión de su pareja, la jugadora publicó un breve mensaje de disculpa reconociendo lo ocurrido.
Además del castigo deportivo, las autoridades de los eSports en Tailandia han confirmado que estudian emprender acciones legales contra ambos implicados.