Goyo G. Maestro

Richard Kemp: «Fue un error no tratar la explosión de Alcanar como terrorismo»

Durante los atentados del metro de Londres en 2005 estuvo al frente del comité COBRA, donde coordinó los servicios de inteligencia

Richard Kemp, comandante retirado del Ejército británico, coordinó los servicios de inteligencia de su país en los ataques yihadistas de Londres en 2005 al frente del comité de emergencia Cobra. Durante años lideró las tropas británicas en Afganistán y ahora trabaja como consultor en lucha antiterrorista. Su estrategia para combatir al yihadismo en Occidente dista mucho de la que aplican los gobiernos europeos. «Todos se han equivocado», asegura en una entrevista en Madrid, donde participó en un proyecto del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES).

–¿La falta de coordinación entre los Mossos d’Esquadra y el resto de cuerpos de seguridad nacionales se lo pone más fácil a los terroristas?

–Sin duda. En Reino Unido teníamos muchos problemas con la falta de coordinación entre los cuerpos de seguridad y los servicios de inteligencia. Pero hemos mejorado desde los atentados de 2005, aunque no es perfecto. Todos los países deben mejorar la coordinación interna, pero también a nivel europeo, porque los terroristas no tienen fronteras en la UE, van donde quieren. Mire lo que ha pasado con el imán en Barcelona.

–¿Falta experiencia en la lucha contra el yihadismo?

–En Barcelona hubo un error potencial que nunca habría sucedido en un país como Israel. Cuando la casa de Alcanar explotó no se trató como terrorismo. Eso nunca hubiera pasado en Israel, porque todos saben que una explosión es probablemente un atentado. España no está acostumbrada y la Policía y las Fuerzas de Seguridad no están enfocadas a este tipo de amenazas. Pero al mismo tiempo España y todos los países europeos tienen la capacidad de enfrentarse a este problema, ahora bien, depende de la voluntad política, de que la Policía y los servicios de inteligencia reciban apoyo.

–¿Cómo pueden enfrentar los Gobiernos europeos la amenaza yihadista y evitar atentados como el de Barcelona?

–Primero, nuestros países necesitan reconocer cuál es la amenaza, algo que no hacen ahora, se niegan a aceptar que la amenaza proviene del islamismo extremista. No reconocen que existe una relación clara con el islam, se dice que son perturbados, lobos solitarios. Y eso es un error. Uno de los motivos por los que no quieren admitir dónde está la causa es porque esos gobiernos fueron los que propiciaron ese problema al permitir que millones de personas procedentes de países donde crece el yihadismo llegaran a Europa. Estamos en guerra con el radicalismo islamista, no se trata de una actividad criminal. Lo segundo es que hay evitar que esta gente cometa atentados. Para eso trabajan los servicios de inteligencia. Pero están desbordados. En Reino Unido hay 23.000 extremistas. No es posible monitorizar a tanta gente. Hay que reducir esa cifra.

–¿Y cómo se consigue?

–En primer lugar hay que evitar que lleguen más personas que han luchado en países islámicos. Segundo, cualquiera que no sea español o ciudadano británico y que sea sospechoso para la Policía de estar involucrado en actividades yihadistas debería ser deportado inmediatamente. Esto puede suponer una violación de los derechos humanos, pero prefiero ver deportado a un marroquí o a un paquistaní que ver a un español muerto en las calles de Barcelona. Este proceso se debería hacer mediante tribunales especiales. Tercero, a aquellos que no se les pueda deportar porque son ciudadanos españoles tendrían que ser detenidos tras un proceso legal. Sólo si se lleva a cabo esta política podremos reducir el número de extremistas.

–¿Las guerras de Siria y de Irak animan a los yihadistas a cometer más atentados en Europa?

–No hay relación. Los yihadistas usan las guerra de Irak y Siria como excusa y justificación, pero lo cierto es que la ola de ataques comenzó antes del 11-S y antes de las guerras de Irak y Afganistán. No estoy diciendo que estas operaciones a veces susciten la ira de la gente y que incentiven el radicalismo, que lo usa como propaganda contra sus enemigos. Pero ¿cual es la alternativa? ¿No ir a esos sitios? No. Tenemos que estar allí para enfrentar el problema.

–¿Cree que las sociedades abiertas y el multiculturalismo han fracasado en Europa?

–Sí, el multiculturalismo es el gran desastre en Europa en los últimos años. La gente de otras culturas que llega a nuestros países debería ser aceptada sólo bajo la premisa de que tiene que adaptarse a nuestra cultura.

–¿Piensa entonces que los dirigentes europeos han cometido un grave error al aceptar a miles de refugiado en la UE?

–Totalmente, ha sido un gran error. La mayoría no son refugiados, sino inmigrantes económicos que quieren vivir en un país mejor. No les acuso ni les hago responsables. Pero si se quiere ayudar a los refugiados hay que actuar en sus lugares de origen. Los políticos saben esto, pero les aterroriza actuar porque trabajan dentro de un ciclo electoral, así que van retrasando la toma de decisiones y agravando el problema.

–¿Cómo puede afectar el Brexit a la lucha antiterrorista?

–Desde el punto de vista británico, con el Brexit vamos a mejorar. Actualmente, cualquier sospechoso de yihadismo puede ir a Reino Unido y no podemos detenerle. Cuando dejemos la UE, podremos impedir que entre en nuestro país. En términos de cooperación e intercambio de información antiterrorista creo que se va a mantener al mismo nivel.

–¿Hay solución política al yihadismo en Europa?

–No hay solución política, sólo hay una solución militar o policial. Lamentablemente, ningún país está haciendo lo que debería hacer. Se han equivocado. Esto tiene mucho que ver con el apaciguamiento de la comunidad musulmana por parte de los políticos, los medios de comunicación y los grupos de derechos humanos, porque les temen, temen que los elementos radicales de estas comunidades afloren y en muchos casos temen el poder electoral que tienen.

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