Inteligencia Artificial
Andrew Yang, emprendedor, alerta de la pérdida de millones de trabajos en los próximos meses
El emprendedor Andrew Yang advierte de una oleada masiva de despidos en empleos de oficina impulsada por la IA
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Andrew Yang lleva tiempo advirtiendo de que la automatizacion impulsada por IA va a costar millones de empleos. Su último texto en Substack, recogido por Futurism, es el más concreto y alarmante hasta la fecha: el emprendedor estadounidense afirma que la IA apartará a una enorme cantidad de trabajadores de oficina en una franja temporal de 12 a 18 meses.
Según sus predicciones, sólo conservarían su empleo entre el 20% y el 50% de los trabajadores con este perfil que hay en Estados Unidos actualmente. Yang ha señalado explícitamente call centers, marketing, programación y previsión financiera como los primeros sectores en la línea de fuego, e identifica a los mandos intermedios y profesionales a mitad de carrera como los más vulnerables.
El argumento de Yang: el mercado estadounidense es IA-dependiente
El mecanismo que Yang describe no es muy sofisticado, pero sí convincente: si una empresa recorta plantilla gracias a la IA y sus acciones suben, el resto del mercado se ve forzado a imitarla. El problema llega cuando empresarios como el CEO de Klarna ya intentaron reemplazar a su plantilla con IA, sólo para tener que readmitirlos después cuando se demostró que la automatización total que las Big Tech prometían era imposible de alcanzar.
Además, estamos en una situación pre-estallido de la burbuja muy precaria en lo que a la IA respecta. Distintas empresas —Oracle, NVIDIA, OpenAI— se compran activos entre sí, igual que hacían los bancos antes de la gran crisis inmobiliaria de 2009. Por otra parte, proyectos como Stargate, que iban a inyectar cantidades astronómicas de dinero en centros de datos, y los esfuerzos de tecnoligarcas como Sam Altman o Mark Zuckerberg para desregularla, han llevado a la economía estadounidense a un escenario de dependencia de la Inteligencia Artificial que los deja en una situación todavía más peligrosa: si las Big Tech caen por culpa de que los LLMs no despegan como prometieron, la crisis económica será de las más grandes que se recuerden.
Y los inversores están empezando a levantarse de la mesa, igual que también las empresas están cambiando su discurso para hablar de "asistentes o copilotos", y en cambio ya no hablan tanto de automatización. Es curioso que ya no se haga tanto énfasis justamente en eso, a pesar de que durante mucho tiempo se vendió a esta tecnología como perfectamente capaz.
Y como el mercado y la bolsa premian a las empresas que sustituyen su fuerza de trabajo humana por Inteligencia Artificial, estamos en una carrera por la eficiencia sin sentido, en la que el incentivo bursátil es más un acelerador que un freno. El resultado, según Yang, será un efecto dominó que disparará las quiebras personales y que azotarán servicios cotidianos; pequeñas empresas regentadas por un trabajador autónomo.
¿Cuánto de esto es análisis? ¿Cuánto es profecía apocalíptica adaptada al discurso de alguien contrario a la IA? Bien, aunque las señales están ahí, es cierto que ya hemos oído advertencias similares en el pasado. Las cifras de las que habla Yang parecen ser teóricas, pero no hay nada que las sustente en su texto. No se menciona cómo ha llegado a esas estimaciones, ni fuentes estadísticas o escenarios alternativos que las pongan a prueba.
No es un detalle menor. Hay una diferencia relevante entre automatización real y recortes oportunistas que se atribuyen a la IA para justificar decisiones ya tomadas por otros motivos. Ese debate está lejos de resolverse, y nada en el texto de Yang contribuye a aclararlo. Sí, pone nombre y apellidos al perfil afectado y traza la lógica de contagio entre empresas, pero por ahora conviene tomar sus predicciones con cautela.