Minería

China descubre 9,7 millones de toneladas de tierras raras en un yacimiento masivo

Además de los minerales tan necesarios en la industria tecnológica, el depósito hallado presenta una gran cantidad de fluorita y barita, también altamente demandadas

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Los yacimientos de tierras raras suponen una ventaja notable para el país que los descubre / Fotografía: Shutterstock

China puede haber dado un paso adelante definitivo de cara a consolidar su liderazgo en la industria tecnológica global gracias al descubrimiento de un importante yacimiento de lo que se conocen como tierras raras. Se trata de un conjunto de elementos químicos metálicos que se utilizan en muchas tecnologías modernas cuya rareza procede de la dificultad para encontrarlos en concentraciones explotables. 

El país asiático se encontraba ya a la cabeza en extracción de este tipo de minerales y había respondido a Estados Unidos y su política arancelaria con medidas que endurecían la exportación de estos materiales. Ahora, la hegemonía de Pekín apunta a prolongarse  pese a los intentos de Estados Unidos, Brasil e India por recortar terreno y con ella se puede decidir el panorama tecnológico. 

Y es que el de las tierras raras es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la industria tecnológica. El sector se encuentra en constante evolución, con avances centrados en ámbitos como la electrónica, los vehículos eléctricos, las energías renovables o la tecnología militar. Todas estas áreas dependen de un factor común cada vez más escaso: las tierras raras. 

Tierras raras, fluorita y barita 

Por ello cobra gran importancia la noticia recogida por Interesting Engineering, que señala la aparición de un importante yacimiento de minerales críticos en la provincia de Sichuan. Concretamente se trata de la mina Maoniuping, situada en el condado de Mianning. Este depósito geológico había dado muestras de contar con recursos importantes para la industria tecnológica, pero el último hallazgo ha elevado las previsiones a unas cifras que superar cualquier previsión.

Se habla de que las reservas incluyen 9,7 millones de toneladas de óxido de tierras raras, lo que sitúa la cifra total de recursos del yacimiento por encima de los 10 millones de toneladas, según informa la agencia local Xinhua. 

Además de esa vasta presencia de minerales raros, la explotación minera apunta a convertirse en un filón para la extracción de otros dos minerales clave como son la fluorita y la barita. En este caso, hablamos de recursos cuyos volúmenes en la explotación se sitúan por encima de los 27 y los 37 millones de toneladas respectivamente. 

Más allá de los 17 elementos esenciales conocidos como tierras raras 

Pese a que no copan los titulares que se llevan en los últimos tiempos las tierras raras, la fluorita y la barita resultan de gran importancia para otros procesos productivos y de explotación con un peso específico evidente hoy en día. Por ejemplo, la fluorita, también conocida como espato flúor, resulta fundamental a la hora de pensar en las baterías de iones de litio o en los semiconductores, pues permite obtener sustancias con flúor que se usan para limpiar y “dibujar” con gran precisión los circuitos de los microchips. 

En el caso de la barita, su empleo gana relevancia en el contexto geopolítico actual, en el que el gas y el petróleo protagonizan el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán. La barita se utiliza principalmente para fabricar lodos de perforación, y es clave porque aumenta el peso de esos fluidos, lo que permite controlar la presión dentro del pozo y evitar derrumbes o explosiones durante la perforación de petróleo y gas. Sin barita, pensar en nuevos yacimientos y en la perforación de nuevos pozos es poco menos que una quimera. 

Con todo ello, China cuenta en este momento con un yacimiento en el que aglutina más de 75 toneladas de minerales preciados por parte de la industria tecnológica. A las tierras raras se suman la presencia de fluorita y de barita, lo que no hace sino reforzar la  posición de Pekín con respecto a elementos fundamentales en la producción tecnológica y energética presente y futura.