Ciencia
Los científicos están desconcertados: descubren un extraño campo rodeando un planeta helado
Descubren que Encélado actúa como un generador de ondas de dimensiones planetarias
Con apenas 500 kilómetros de diámetro, Encélado es una luna helada que parece, a simple vista, un actor secundario en el majestuoso sistema de Saturno. Sin embargo, las apariencias engañan. Una nueva investigación, que ha sido publicada en AGU (Advancing Earth and Space Sciences), ha revelado que este diminuto mundo helado ejerce una influencia electromagnética colosal, extendiendo su rastro por más de medio millón de kilómetros. Es una distancia asombrosa, mayor incluso que el espacio que separa a la Tierra de la Luna, lo que demuestra que el tamaño no siempre dicta el impacto de un cuerpo celeste en el espacio.
Este descubrimiento no es fruto del azar, sino de un análisis minucioso de los datos que la sonda Cassini nos dejó tras trece años explorando Saturno. Un equipo internacional, bajo la dirección de Lina Hadid, se sumergió en los registros de cuatro instrumentos diferentes de la sonda para entender cómo Encélado logra proyectar su fuerza a tal distancia. El secreto está en su actividad geológica: a través de las grietas de su hemisferio sur, la luna lanza al espacio potentes chorros de vapor de agua y polvo. Al quedar expuestas a la radiación de Saturno, estas moléculas se cargan eléctricamente, convirtiéndose en un plasma que choca contra el campo magnético del planeta gigante.
Por qué una luna tan pequeña logra generar una influencia de escala planetaria
Una vez pasa lo que acabo de comentar, ocurre algo fascinante. Esta interacción genera lo que los físicos llaman "alas de Alfvén", unas ondas electromagnéticas que se propagan de forma similar a la vibración de una cuerda de guitarra. Estas ondas viajan siguiendo las líneas del campo magnético que actúan como puentes entre Encélado y los polos de Saturno. Pero lo que realmente ha dejado boquiabiertos a los científicos es la complejidad de este sistema. La onda principal no se limita a llegar al planeta y desaparecer; en lugar de eso, rebota.
Este efecto electromagnético ocurre entre la ionosfera de Saturno y el anillo de plasma que rodea la propia órbita de la luna. Con cada rebote se crean nuevas ondas, tejiendo una especie de red invisible de estructuras cruzadas que envuelven gran parte del entorno de Saturno, desde su ecuador hasta sus latitudes más altas. Durante su misión, la sonda Cassini detectó estas señales en 36 ocasiones diferentes, encontrando rastros de Encélado a 504.000 kilómetros de distancia.
Como bien señala Thomas Chust, coautor del estudio, estamos ante un generador de ondas a escala planetaria que mueve energía y movimiento por todo el espacio circundante. La investigación también ha revelado que estas ondas no son uniformes, sino que presentan una estructura interna llena de filamentos creados por la turbulencia, lo que las ayuda a alcanzar la atmósfera de Saturno y alimentar sus auroras. Cabe destacar que este hallazgo también permite entender qué ocurre en las lunas heladas de Júpiter, como Europa o Ganímedes, e incluso en planetas de otros sistemas solares.