

Inteligencia Artificial
La compañía fundada por Bill Gates vive un momento crítico. A pesar de su enfoque total en la IA, descuidando incluso productos estrella como Windows, los datos internos y de mercado revelan que su asistente Copilot no logra convencer. La fragmentación del producto y una marca confusa están lastrando la adopción real por parte de los usuarios.
El impacto financiero ha sido inmediato. La semana pasada, las acciones de Microsoft sufrieron un desplome cercano al 12 por ciento en bolsa. Este hundimiento refleja la creciente incertidumbre de los inversores ante el gasto exorbitante en tecnología —con una inversión de 37.500 millones de dólares— frente a unos ingresos que no crecen al ritmo esperado.
Empleados y ex-empleados consultados por The Wall Street Journal apuntan a un problema de identidad. La compañía ofrece una maraña de versiones que incluye Microsoft 365 Copilot, Copilot Pro, Copilot Studio o Github Copilot, generando una enorme frustración. Los usuarios perciben una falta de cohesión y critican que los modelos no se integran bien entre sí.
Según datos de Recon Analytics, la preferencia por Copilot como chatbot principal cayó del 18,8 por ciento al 11,5 por ciento en apenas seis meses. En el mismo periodo, Google Gemini subió hasta el 15,7 por ciento, evidenciando que la competencia está aprovechando la torpeza de los de Redmond para consolidar su posición en el mercado empresarial.
El informe de Citi Research es demoledor: algunas empresas apenas utilizan el 10 por ciento de las licencias de IA por las que ya han pagado. Aunque la firma presume de haber vendido 15 millones de asientos de su servicio, la realidad operativa indica que la herramienta se percibe como impuesta y poco útil para el trabajo diario.
Mientras los gastos de la compañía crecen un 66 por ciento, el crecimiento de Azure se ha ralentizado hasta el 38 por ciento. La dirección de Satya Nadella ha intensificado la presión interna para que sus propios empleados utilicen la tecnología, pero el mercado externo empieza a dar muestras de agotamiento ante una visión que, por ahora, quema más caja de la que genera.