Netflix

El pasado de Sophie, la protagonista de 'Los Bridgerton' temporada 4, explicado al detalle

'La Cenicienta' se moderniza

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Los encantos de Benedict son irresistibles para ella, aunque lo disimule

Ya llevamos varios días con la cuarta temporada de Los Bridgerton disponible para su visionado en Netflix después de una espera que se nos hizo demasiado larga. El primer bloque de episodios, con 4 capítulos, hizo su debut en la plataforma de vídeo a la carta el pasado 29 de enero y en ellos conocimos a Sophie Beckett, el interés romántico de Benedict Bridgerton, el soltero más codiciado.

Una historia que comenzó con un baile de máscaras y un flechazo digno de los cuentos de hadas de antaño, no en balde esta cuarta temporada se basa, al menos en parte, en un relato conocido por todos como es La Cenicienta, y es precisamente tanto por cómo se conoce la pareja protagonista como por el pasado y aún presente de Sophie.

De alta cuna

Porque tras la imagen enigmática de la llamada Dama de Plata se esconde una historia marcada por los secretos, la pérdida y un brusco descenso social. Antes de convertirse en criada, Sophie vivió durante años en Penwood House como la protegida del conde de Penwood. Lo que pocos sabían, y lo que nunca se reconoció públicamente, es que en realidad Sophie era su hija biológica, fruto de una relación con una criada.

Para evitar el escándalo, el conde decidió presentarla ante la sociedad como su pupila, una fórmula que le permitió hacerse cargo de ella y criarla como una joven noble sin reconocerla oficialmente. Sophie creció rodeada de privilegios, educación y comodidades, plenamente consciente de que aquel hombre era su padre, aunque la versión oficial fuera otra.

De favorita a amenaza

Su infancia cambia de manera radical cuando el conde contrae matrimonio con Araminta, una viuda con dos hijas de un enlace anterior, Posy y Rosamund. El objetivo del conde era formar una familia en la que Sophie fuese aceptada como una más, pero la realidad fue muy distinta. Araminta pronto comprende que la supuesta pupila es en realidad la hija ilegítima de su marido, una revelación que percibe como una amenaza directa para el futuro económico de sus propias hijas.

La situación empeora tras la muerte del conde. Lejos de expulsarla de la casa, Araminta decide mantener a Sophie bajo su techo, pero despojándola de cualquier rastro de su antigua posición. Sophie pasa a convertirse en una criada al servicio de su madrastra y de sus hermanastras, perdiendo de golpe el estatus, la seguridad y la identidad que había conocido hasta entonces.

Moldeando su carácter

Sophie se ve entonces sin padre, sin hogar y sin un lugar en el mundo, lo que la hace vivir con el miedo constante de que podría acabar en la calle sin nada. Esa experiencia explica su carácter reservado, su desconfianza hacia las promesas y su fuerte sentido moral, que la empuja a mantenerse fiel a sí misma incluso en las circunstancias más adversas. Pero también la impide abrirse a los demás, algo que probablemente cambie cuando los nuevos episodios lleguen a Netflix el 26 de febrero.