Gira

La comida que derribó a Rosalía: la norma que siguen Kate Middleton o Carlos III que podría haber salvado su concierto

Por muy divina que parezca, Rosalía es tan humana como su público. Una realidad que, curiosamente, también ha ido calando en la realeza

Rosalía canceló su actuación en Milán este miércoles por una intoxicación alimentaria "muy fuerte"
Rosalía canceló su actuación en Milán este miércoles por una intoxicación alimentaria "muy fuerte"Europa Press

Rosalía no ha empezado con el mejor pie su Lux Tour. Durante su actuación en el Unipol Forum de Milán, la cantante se vio obligada a cancelar el concierto tras sufrir una fuerte indisposición. “Tuve algo como una intoxicación alimentaria muy grave. He intentado seguir con el show hasta el final, pero estoy realmente mal. Lo siento mucho, les quiero mucho. Espero volver en mejores condiciones”, lamentó ante miles de fans antes de retirarse del escenario.

Por muy divina que parezca, Rosalía es tan humana como su público. Una realidad que, curiosamente, también ha ido calando en la realeza. Durante siglos, monarcas y príncipes fueron presentados como figuras casi intocables, poco dadas a mostrar fragilidad o a reconocer problemas de salud que pudieran erosionar la idea de que habían sido elegidos por el mismo Dios. Pero los tiempos han cambiado.

La Casa Real británica ha dado pasos significativos en esta dirección, pasando del silencio absoluto a comunicar abiertamente el cáncer del rey Carlos III y de la princesa de Gales, Kate Middleton, dos de sus activos más valiosos. Aun así, la institución sigue siendo extremadamente prudente en otros ámbitos, precisamente para evitar contratiempos como el que ha sufrido la artista catalana.

Cuando los miembros de la realeza viajan al extranjero o afrontan agendas especialmente exigentes, existe una regla no escrita pero inamovible: minimizar cualquier riesgo alimentario. Por eso, quedan vetados los mariscos y moluscos crudos, así como las carnes poco hechas. Tampoco hay lugar para caprichos tan tentadores como el sushi, el tartar o el carpaccio.

Se trata de pura gestión de riesgos: una intoxicación alimentaria en plena gira diplomática no es solo un problema de salud, sino un quebradero de cabeza logístico y protocolario. A ello se suma la recomendación de beber únicamente agua embotellada, evitar los cubitos de hielo y desconfiar de ensaladas lavadas con agua del grifo, incluso en países con buenos sistemas sanitarios.

Una intoxicación alimentaria en plena gira diplomática no es solo un problema de salud, sino un quebradero de cabeza logístico y protocolario

Más allá de la seguridad alimentaria, también existen vetos por etiqueta o preferencia personal. El ajo y la cebolla no son aliados ideales para jornadas interminables de saludos y conversaciones a corta distancia, y el rey Carlos III ha prohibido expresamente el foie gras en sus residencias por motivos éticos y de bienestar animal.

Quizá Rosalía, tan divina como la realeza, debería incorporar estas normas a su rider: porque una reina del pop puede permitirse casi todo… salvo caer derrotada por una mala digestión en mitad de una gira mundial.