

India
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta habitual en el cine indio, una industria que produce más películas que ninguna otra en el mundo y que busca fórmulas para reducir costes sin frenar la creatividad. En los últimos años, su uso se ha extendido desde la posproducción hasta la escritura de guiones, el doblaje o la recreación digital de actores.
Pero no se trata solo de una prueba puntual. Cada vez más directores y estudios utilizan herramientas de IA para agilizar procesos que antes requerían grandes equipos y largos plazos de trabajo. En algunos casos, incluso para sacar adelante proyectos que, sin estas herramientas, nunca habrían llegado a rodarse.
Uno de los ejemplos más llamativos es el del cineasta Vivek Anchalia, que recurrió a herramientas como ChatGPT o Midjourney para desarrollar su película Naisha. Con un presupuesto muy reducido, logró completar un largometraje en el que la mayor parte de los elementos visuales fueron generados por IA. “Si la tecnología me permite contar mi historia sin depender de un gran estudio, ¿por qué no usarla?”, explicó.
El uso de inteligencia artificial se ha extendido también a grandes producciones. En la industria india ya se emplea para rejuvenecer actores, recrear escenas complejas o adaptar películas a distintos idiomas mediante doblaje automatizado. En un país con decenas de lenguas oficiales, esta tecnología se ha convertido en una herramienta especialmente atractiva.
Algunos directores utilizan la IA incluso antes del rodaje. Sirve para visualizar escenas, probar encuadres o anticipar efectos visuales, lo que permite reducir costes y evitar errores en fases posteriores. Otros la emplean para restaurar películas antiguas o mejorar la calidad de imagen y sonido.
Sin embargo,esta adopción acelerada no está exenta de polémica. Parte del sector teme quela IA acabe sustituyendo empleos creativos o banalizando el trabajo artístico. También existen dudas legales y éticas sobre el uso de la imagen o la voz de actores, especialmente cuando se trata de intérpretes fallecidos.
De hecho, algunos cineastas han criticado que los sistemas actuales carecen de sensibilidad cultural. Aunque la IA es capaz de reproducir estilos visuales, sigue teniendo dificultades para captar matices emocionales o referencias propias del contexto indio. “Puede imitar, pero no comprender”, señalan varios profesionales del sector.
Aun así, la mayoría coincide en que la inteligencia artificial ha llegado para quedarse. En lugar de reemplazar a los creadores, muchos la ven como una herramienta que amplía las posibilidades creativas y permite hacer cine a quienes antes no podían.