Ciencia

Como en Avatar: unos científicos chinos crean plantas reales que brillan en la oscuridad

Li Renhan, fundador de Magicpen Bio, ha dado el primer paso para que en el futuro las ciudades luzcan un poco más como Pandora

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Como en Avatar: unos científicos chinos crean plantas reales que brillan en la oscuridad

Con el paso del tiempo la ciencia ha demostrado que lo que muchas veces vemos primero en la ficción puede no estar tan lejos de la realidad, solo hace falta el tiempo y los conocimientos necesarios para descubrirlo o inventarlo. Un grupo de investigadores en China ha vuelto a dejar clara esta idea desarrollando plantas con una cualidad similar a las que todos hemos visto en las películas de Avatar.

El proyecto está liderado por el científico Li Renhan, fundador de Magicpen Bio, quien ha conseguido combinar genes de luciérnagas con distintas especies vegetales para crear plantas que emiten su propia luz en la oscuridad. La idea surge, en parte, de su infancia, cuando observaba estos insectos luminosos en entornos rurales sin acceso a electricidad.

Una alternativa ecológica a las farolas tradicionales

El equipo ha logrado modificar genéticamente más de 20 tipos de plantas para que emitan luz por sí mismas, incluyendo girasoles, orquídeas o crisantemos. Estas creaciones ya se han mostrado públicamente en eventos como el Zhongguancun Forum, donde sorprendieron por su capacidad de iluminar sin necesidad de energía externa.

La tecnología se basa en trasladar genes responsables de la bioluminiscencia, presentes en animales como las luciérnagas, a organismos vegetales. El objetivo a largo plazo es utilizar estas plantas como sustituto de la iluminación urbana convencional, especialmente en parques o espacios naturales.

Según Li Renhan, este sistema podría reducir el consumo energético y minimizar el impacto ambiental. A diferencia de las farolas, estas plantas solo necesitan agua y fertilizantes para mantenerse activas, lo que las convierte en una solución sostenible y de bajo carbono.

Además del ahorro energético, los investigadores destacan que este tipo de iluminación podría ser menos perjudicial para los ritmos circadianos humanos, que suelen verse alterados por la luz artificial. Más allá de su uso práctico, también se plantea su aplicación en el turismo, recreando paisajes nocturnos que recuerdan de forma inevitable la estética de Avatar.

Aunque todavía se trata de una tecnología en desarrollo, el potencial es evidente y dibuja un futuro prometedor y casi fantasioso con ciudades iluminadas por naturaleza.