Medio Ambiente

España también tiene sus cataratas del Niágara y están en su momento de mayor esplendor para visitarlas

Las lluvias de los últimos días permiten contemplar imágenes espectaculares de este impresionante salto de agua

Mirador del Masueco en el "Pozo de los Humos"
Mirador del Masueco en el "Pozo de los Humos"David ArranzIcal

El sabio refranero español dice que "nunca llueve a gusto de todos". Y que cierto es. Mientras algunos lamentan las intensas lluvias de los últimos días, otros están radiantes, ya que estas precipitaciones permiten contemplar "Las Niágara española" en su momento de mayor esplendor.

Es evidente que solo hay unas únicas Cataratas del Niágara en el mundo, pero las lluvias de estos días permite contemplar un espectacular salto de agua español, que destaca por el impresionante paraje en el que se encuentra. El entorno, marcado por cañones profundos, vegetación autóctona y la presencia de aves rapaces, configura un escenario de alto valor natural. Este enclave destaca por su accesibilidad y por la intensidad del fenómeno que se produce, convirtiéndose en un referente turístico nacional.

Las Cataratas del Niágara comprenden tres cataratas: la «catarata canadiense» (Ontario), la «catarata estadounidense» (Nueva York) y la «catarata Velo de Novia», más pequeña. Aunque no tienen una gran altura, son muy amplias y son las más voluminosas de América del Norte, ya que por ellas pasa toda el agua de los Grandes Lagos. Entre las cataratas canadienses y las estadounidenses se encuentra la isla de la Cabra, Goat Island.

Desde que fueron descubiertas por los colonizadores europeos se han hecho muy populares, no solo por su belleza sino también por ser una fuente de energía y un desafiante proyecto de conservación medioambiental. Son un lugar de turismo compartido por las ciudades de Cataratas del Niágara (Nueva York) y Cataratas del Niágara (Ontario).

El nombre «Niágara» es originario de una palabra iroquesa que significa «trueno de agua». Los habitantes originarios de la región eran los ongiara, una tribu iroquesa llamada los neutrales por los conquistadores franceses, quienes encontraron en ellos ayuda como mediadores de disputas con otras tribus.

El Pozo de los Humos

Pues en estos momentos, por la gran cantidad de agua que lleva, es el ideal para disfrutar de las “Niágara españolas”, que también suena como un "trueno de agua", y que no es otro que "Pozo de los Humos". Muy cerca del embalse de Adeadávila se encuentra el pueblo de Masueco, que perteneció en el pasado al condado de Ledesma. Una localidad salmantina que comparte con Pereña de la Ribera la sorprendente cascada del Pozo de los Humos, donde el río Uces sortea un desnivel de más de 50 metros, formando una impresionante cascada en un entorno de desfiladeros y de soberbia vegetación.

Este salto de agua, que es principal atractivo del Parque Natural de las Arribes del Duero, que comparten las provincias de Salamanca y Zamora, se produce porque las aguas del río de las Uces se encuentran con un abrupto cambio de las rocas debido a una falla geológico, que pone en contacto un granito con rocas metamórficas, más fáciles de erosionar y que han desaparecido.

En este punto el cauce del río se ensancha y busca una forma de continuar, que solo encuentra cuando rebosa por encima del obstáculo y se precipita formando el salto de agua que todo el mundo quiere ver. La granítica pared por la que fluye la cortina de agua tiene una caída libre de 50 metros, que al llegar abajo forma una nube de vapor que se eleva por todo el contorno siendo un espectáculo inolvidable.

Unos pocos metros antes de la caída de aguas del río de las Uces, su torrente se bifurca, dando lugar a que además de la cascada de los Humos haya otra por su parte derecha llamada el Pozo de las Vacas, llamado así según la leyenda del lugar que habla de que allí se despeñó un carro, tirado por dos vacas y cargado de trigo, cuando se dirigía en dirección a un molino cercano.

La ladera que baja hacia el río por la parte de Masueco se llama la Roblea, hay una senda que conduce a la coronación de la cascada donde una pasarela permite asomarse al vacío y por una angosta vereda serpenteante, llamada la Cañada de Zarzalino, se puede bajar al pozo. Por la parte de Pereña se llama Palla Rubia, donde otra senda baja hasta el estanque formado después de la caída. Unos cientos de metros más abajo el río de las Uces tributa al Duero en el paraje llamado el Trincalino en el reculaje de la presa de Aldeadávila.

La zona tiene un microclima mediterráneo cálido, en la cual florecen robles, quejigos, enebros, castaños, olivos, jarales, endrinos, escoba rubia, cantueso, alguna encina y matorral. Animales como el jabalí, zorro, perdiz, buitre leonado, alimoche, águila perdicera y multitud de pequeñas aves y roedores pueblan este espacio.

Rutas senderistas

Es posible disfrutar de esta maravilla desde dos puntos diferentes. En Pereña de la Ribera existe un mirador desde el que se obtienen unas panorámicas espectaculares del Pozo de los Humos desde la lejanía. Un lugar ideal para tener una visión general de la cascada y del entorno natural en la que está enclavada. Por su parte, en Masueco se encuentra el acceso para hasta el propio Pozo de los Humos. Allí se construyeron hace años unas plataformas para poder ver de cerca el fenómeno y sentir prácticamente el agua a unos centímetros.

Para llegar hasta el mirador que hay en Pereña de la Ribera se debe tomar una pista que sale al oeste del pueblo junto al frontón y que se encuentra señalizada. Este camino se puede realizar caminando, durante alrededor de cinco kilómetros, aunque la mayoría de los visitantes van con su vehículo. A menos de dos kilómetros hay un aparcamiento en el que es obligatorio dejar el vehículo entre febrero y agosto con el objetivo de proteger el ecosistema y la anidación de aves. Después de una breve caminata se llega al mirador para disfrutar de la espectacular vista del Pozo de los Humos.

En Pereña de la Ribera también es posible disfrutar de otra cascada menos imponente, pero también con un gran atractivo, el Pozo Airón. El camino para llegar hasta ella también se encuentra señalizado y comienza en la iglesia del pueblo. El recorrido consta de algo menos de siete kilómetros ida y vuelta aunque se puede llegar con el vehículo hasta un pequeño aparcamiento que hay junto al arroyo de los Cuernos. El resto del camino transita por un estrecho sendero enclavado en un entorno con un encanto especial. Este espacio tiene la particularidad de que el visitante puede adentrarse en la cueva que hay detrás de la cascada para admirarla de una manera diferente y muy emocionante.

El segundo recorrido es el de Masueco. El primer tramo, aunque es un camino, se puede realizar con el coche puesto que discurre entre los huertos y parcelas. Hay que dejarlo obligatoriamente en un aparcamiento. A partir de ahí habrá que bajar caminando durante 2,6 kilómetros hasta llegar al verdadero espectáculo natural del Pozo de los Humos. Para disfrutar con más cercanía de la cascada se han construido unos miradores elevados que permiten captar unas instantáneas idílicas del lugar.