

Análisis
Fue en el año 2009 cuando Yakuza 3 se publicó en Japón como la primera entrega en HD de la saga. Sus altibajos lo convirtieron en uno de los títulos menos queridos de la franquicia, por lo que su rescate para la nueva generación de consolas generaba todo tipo de preguntas ante el dudoso interés que podía generar.
De hecho, es debido a eso y a otros puntos débiles del juego los que llegaron a justificar un remake Kiwami. Muchos no iban a querer volver ver el título original, ni siquiera en su versión remasterizada, por lo que más allá de reimaginar la propuesta se ha apostado por Dark Ties, una historia inédita.
En primer lugar, es importante establecer cómo la estructura narrativa que plantea Yakuza Kiwami 3 difiere de la del juego original, al menos en algunos aspectos. Si bien la trama principal es prácticamente la misma, se han añadido varias escenas nuevas, mientras que otros elementos se han movido o cortado para mejorar el ritmo.
Dado que los niños de Morning Glory tienen sus propias historias a corto plazo en el nuevo Orfanato y arcos argumentales secundarios, como la lucha de Taichi o el encuentro de Izumi con Mame, el perro, se han eliminado de la campaña principal. En su lugar, se han preestablecido en el Orfanato, con Mame ya como mascota y Taichi inscrito en la competición local de Sumo Junior.
De esta forma, no se han eliminado por completo, ya que sus historias individuales coinciden (en cierta medida) con las del juego original. Aun así, por supuesto, se han rehecho adecuadamente para reflejar mejor su desarrollo. Esa sesión de conexión entre Kiryu ayudando a Mitsuo a engatusar a Riona sigue ahí y se siente como si estuvieran a la altura, pero los demás, como Ayaka y Eri, recibieron un merecido retoque.
El soleado pueblo de Ryukyu también ha recibido una renovación particular en cuanto a los PNJ con nuevos habitantes, como los de la asociación de vecinos, así como la llegada de Miya. Los primeros forman parte del nuevo Orfanato Morning Glory, pero Miya modifica ligeramente un par de aspectos de la narrativa, ya que es el relajado sensei padre soltero que enseña a Kiryu el estilo de lucha Ryukyu en su dojo.
Lo más inesperado es que estos personajes entran en juego en el capítulo donde el Orfanato es demolido por los matones de la Familia Tamashiro de una forma genial. Así, las escenas adicionales no necesariamente cambiaron la historia, ofreciendo un cambio de ritmo con respecto al juego original.

El combate del Yakuza 3 original resultó frustrante para muchos jugadores. Las habilidades de Komaki eran esenciales, y también se podían usar un par de técnicas ingeniosas, como hacer malabarismos ocasionales con el suelo gracias a las patadas de Kiryu e incluso lograr bucles infinitos mediante la mecánica de rebote contra la pared o las animaciones de retroceso del enemigo.
Estos pequeños detalles hicieron de la jugabilidad de Yakuza 3 un desafío, por lo que Kiwami presenta importantes cambios. El estilo de lucha del Dragón de Dojima se ha rediseñado para que coincida con el de Kiwami 2, 6 y Gaiden. Lo más notable es la nueva postura, el estilo de combate Ryukyu, que encarna la esencia de la cultura okinawense. Este estilo permite acceder a ocho armas diferentes en diversos combos y ataques de carga, además de utilizar mecánicas únicas como la defensa perfecta y la aplicación de efectos a los enemigos, como sangrado o aturdimiento.
No obstante, el estilo "nuevo y mejorado" resulta más descuidado que el de Kiwami 2. Los agarres finales de Kiryu están vinculados al nuevo modo de calor extremo. Las habilidades Komaki han desaparecido y la respuesta general del golpe, la velocidad de los combos y los agarres se sienten magnetizados.
Por suerte, el estilo Ryukyu tiene algunas ventajas, principalmente porque mantiene el combate fresco durante la mayoría de las peleas contra jefes gracias a su versátil equipo, además de permitir contrarrestar a cualquiera que intente usar la estrategia de Blockuza con su guardia constante. En algunos casos, cuando el objetivo no está usando su ataque infundido con aura blanca, se puede usar la guardia perfecta constantemente para demolerlo.
Aunque este estilo también se siente un poco torpe al principio, destaca por contar con una nueva postura que encarna la esencia de la cultura okinawense. Además, otras complejidades del combate, como el sistema de aura, se sienten muy desequilibradas. Tanto en Kiwami 3 como en Dark Ties, hay varios jefes que se retiran instantáneamente tras los QTE, lo que obliga a planificar al máximo el daño.

La esencia de casi cualquier juego de Yakuza se ha presentado en la historia, aunque también destaca el contenido secundario. En este aspecto, el Orfanato Morning Glory era una parte fundamental de la experiencia original de Yakuza 3. El juego tenía un equilibrio perfecto, pues Kiryu alternaba entre sus enfrentamientos con el mundo del crimen persiguiendo a los niños del orfanato por la ciudad debido a sus rabietas u otras dificultades. Este componente de la vida real sacaba a relucir el lado cariñoso de Kiryu, quien conectaba con los niños mediante pequeños gestos de compasión y empatía, simplemente estando ahí para ellos.
Kiwami 3 reinventa este concepto y lo lleva un paso más allá con la nueva historia de Morning Glory. El Orfanato se ha rediseñado por completo como un modo de juego independiente donde Kiryu ahora puede cultivar un huerto, administrar una granja de alimentación, participar en varios minijuegos y tareas con los niños y realizar tareas para el comité vecinal a través del tablón de anuncios. Lo más importante es que, para avanzar en la historia y convertirse en el mejor padre, Kiryu debe cumplir con los principales encargos culinarios de los niños a lo largo del modo.
Los minijuegos y otras pequeñas tareas también ayudan a fortalecer la relación con cada niño. Desde coser, pescar con arpón y ayudarlos con sus tareas, hasta incluso atrapar insectos con ellos, se siente como una actividad complementaria perfecta. Tomar un descanso aquí después de golpear los cráneos de los Segadores o matones al azar por la ciudad se siente muy catártico.

Lo más importante es que los arcos argumentales reimaginados para cada niño son uno de los puntos fuertes del juego y algo que conquista a los que quieren profundizar en los detalles. Esta vez, hay una sesión de unión con cada niño, sin excepciones, desde ayudar a Koji a darse cuenta de que ser capitán significa más que ganar, hasta Kiryu ayudando a Taichi en un montaje de entrenamiento al estilo Rocky para prepararlo para su combate de sumo.
Un aspecto más o menos querido es que RGG reutiliza recursos para acelerar el desarrollo de sus juego. Por ejemplo sucede en Dragón Chico Malo, que es básicamente una reedición de la fórmula de actividades por equipos del Club Cabaret y Bienes Raíces de Yakuza 0. Una historia en la que Kiryu ayuda a la hija de Miya, Tsubasa, a derrotar a la banda Tokyo Terror y a otras en peleas campales o guerras territoriales con cuatro escuadrones de diferentes PNJ.
Esto incluye personajes que regresan de la serie como el adorado Ichiban Kasuga. Sin embargo, este modo no tiene nada de especial más allá de derrotar a un número de bandas. Por tanto, mientras un contenido secundario destaca, el otro se ve muy ensombrecido. Así, si las nuevas historias secundarias son geniales con minijuegos que se agradecen al rescatar varios títulos de SEGA Game Gear o ir a los bolos con Rikiya, mientras que Bad Boy Dragon no consigue convencer.

Dark Ties es una nueva historia independiente de Yakuza Kiwami 3 a la que se puede acceder incluso antes. Narra la historia de Yoshitaka Mine antes de convertirse en jefe de la familia Hakuho y antes de su inevitable destino en los eventos del juego principal. Su estilo de combate recuerda a su primer combate contra el jefe, con algunos matices, y la experiencia general es similar en duración a la de El expediente de Kaito de Lost Judgement, unas seis horas.
Curiosamente, el combate de Mine es posiblemente más disfrutón que el de Kiryu. Esos mismos golpes agresivos pero controlados que lanzaba en su combate contra el jefe se disfrutan de primera mano. Se trata de un estilo de lucha despiadado pero preciso que permite canalizar sus Corazones Oscuros para potenciar sus ataques y lanzarse con todo a la ofensiva.
Para desconectar de la historia principal, hay una actividad secundaria en la que se puede mejorar la reputación del protagonista completando diferentes tareas, como pequeñas misiones de búsqueda, repeler multitudes hostiles en la ciudad o simplemente completar las pequeñas historias secundarias de Mine.

Por otro lado, hay una Arena Infernal donde Mine puede competir en peleas estilo Coliseo por dinero, pero lo más llamativo es el modo Infierno de Supervivencia. Este último es básicamente un modo roguelite de riesgo-recompensa que permite atravesar tres fases diferentes en una mazmorra derrotando enemigos, saqueando cofres y evitando trampas mortales antes de enfrentarte al jefe maestro de cada prueba. El dinero sirve para maximizar las habilidades de Mine, pero al morir se pierde todo lo ganado.
El conjunto de Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties ofrece una evidente mejora gráfica de lo visto en la remasterización de la tercera entrega. Los modelos de los personajes son más detallados en un mundo cuyos entornos están repletos de increíbles efectos de iluminación y contrastes mejorados que resaltan la diversidad y variedad de las calles, sus tiendas y ubicaciones.
En cuanto al rendimiento, todo funciona a un ritmo excelente. En el caso de PlayStation 5, el rendimiento estable y se mantiene prácticamente bloqueado a 60 FPS, siendo difícil detectar caídas de velocidad de fotogramas.

Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties es un remake que apuesta por realizar cambios que resulten justificados para los jugadores que no disfrutaron de la propuesta original, aunque algunas de ellas frustren a los más aferrados a ella. Audiovisualmente no consigue destacar, quizás porque se ha apostado por un lanzamiento que no solo llega a PS5, Xbox Series y PC, si no también a PS4 y Nintendo Switch 2.
La esencia del título es genuina, especialmente en el contenido ampliado de Morning Glory, las subhistorias de ambos juegos y la sorprendentemente trama de Mine en Dark Ties. De esta forma, la propuesta acaba convirtiéndose nuevamente en una que volverá a generar debate y, posiblemente, no destaque sobre las entregadas pasadas, tal y como pasó con el original.
En definitiva, es un juego recomendable para los que disfrutaron del original o lo están haciendo con los remakes, aunque desde luego evidencia la necesidad de que Ryu Ga Gotoku Studio sea ambicioso de cara a continuar la saga que SEGA tanto está explotando. Lo que se desconoce ahora es el rumbo que tomará, pues no hay más material que reimaginar o rescatar.