

TikTok
Una creadora de contenido de TikTok ha sido arrestada en Estados Unidos tras ser acusada de atropellar y causar la muerte de un peatón mientras realizaba una retransmisión en directo desde su coche. El caso ha generado una enorme polémica por el hábito cada vez más frecuente de utilizar el móvil al volante, sobre todo por parte de creadores de contenido que hacen directos mientras conducen.
El nombre de la detenida en redes es Tea Tyme, pero en la vida real se llama Tynesha McCarty-Wroten, y es una influencer de 43 años que fue arrestada en la víspera de Navidad por la policía de Zion, en Illinois. Los hechos se remontan al pasado 3 de noviembre, cuando Darren Lucas, de 59 años, perdió la vida tras ser atropellado cerca de su domicilio.
Según el informe policial, McCarty-Wroten estaba retransmitiendo en vivo mientras conducía cuando supuestamente golpeó a Lucas mientras este cruzaba una intersección. Parte del suceso quedó registrado en el propio directo, aunque como la cámara enfocaba su rostro no se vio ningún golpe como tal.
En el vídeo, que posteriormente fue preservado por los investigadores, se escucha un fuerte golpe seguido de la tiktoker diciendo: “Joder, acabo de atropellar a alguien”. En el coche también viajaba un menor, que pregunta qué ha ocurrido, justo antes de que la retransmisión se corte de forma abrupta.
Lucas fue hallado inconsciente en el lugar del accidente y trasladado de urgencia al hospital, donde falleció a causa de las graves lesiones provocadas por el impacto.
Aunque McCarty-Wroten cooperó inicialmente con la policía y permaneció en el lugar de los hechos, no fue arrestada de inmediato. Las autoridades intensificaron la investigación semanas después, al recibir numerosos avisos de usuarios que alertaban de la existencia de un directo de TikTok en el momento del atropello.
Tras analizar el material la policía confirmó la relación entre el directo y el accidente. Como consecuencia, Tea Tyme se enfrenta ahora a cargos por homicidio imprudente y uso agravado de un dispositivo de comunicación que resultó en una muerte, delitos que podrían acarrear desde varios años hasta más de una década de prisión.