viernes, 24 marzo 2017
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Está el alma en el cerebro

  • Científicos se interrogan por la esencia del ser humano en el III Congreso de Mentes Brillantes

Madrid-  ¿Tenemos alma? ¿Es posible demostrar su existencia? Es más que probable que nunca podamos contestar con evidencias científicas. Y, precisamente por eso, el debate es tan apasionante. Éste fue uno de los puntos a tratar en el III Congreso de Mentes Brillantes : el Ser Creativo, cuya primera jornada se celebró ayer en Madrid.

«El alma posee muchas concepciones. Podría definirse como el principio vital, nuestra esencia, la parte más profunda que no se puede ver a través de los sentidos», explicó a LA RAZÓN Mario Alonso Puig, ponente del debate y médico especialista en cirugía general y aparato digestivo. Es decir, «una dimensión espiritual no necesariamente relacionada con abrazar un credo». Más bien,  «una parte más profunda de nosotros que no se rige por las leyes de la materia». Así, si nos centramos en un plano científico, podríamos localizar algunas áreas cerebrales  relacionadas con esta concepción de alma. Es el caso de la zona prefrontal –«el área más ‘‘humana'' del cerebro», afirma–, clave a la hora de pensar, reflexionar y planear nuestro futuro. O algunas partes del lóbulo temporal, «relacionadas con la percepción que tenemos de nosotros mismos, nuestra relación con el mundo, la sensación del yo, nuestra identidad...». Es decir, «podemos utilizar nuestra mente para encontrar una orientación a nuestras vidas». Ahora bien, «el cerebro es una realidad material», mientras que el alma «es una realidad metafísica». Y las ciencias, como la Física, la química o la Biología no lo pueden medir. «La ciencia no debe negar su existencia, simplemente, opinar», añade.

«Sabemos que el cerebro es muchísimo más de lo que pensábamos. No es sólo la mente.  Es cada hueso, cada poro de piel...», dice  Elsa Punset, experta en inteligencia emocional. «La ciencia ha llegado hasta donde ha llegado y mide de forma fehaciente determinados procesos. Pero nos faltan técnicas por descubrir», añadió Punset, que opina que «es terrible decir que no existe algo. Así, «cuando escucho a un ateo, parece que se niega  a sí mismo parte del misterio. No sabemos si el alma está o no, o si sobrevive después de la muerte, pero es fantástico seguir investigándolo».
 

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