domingo, 30 abril 2017
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Madrid

Primer paso para la ampliación de BiciMad

  • El Ayuntamiento saca a concurso la expansión a más distritos del alquiler de bicis públicas.

Primer paso para la ampliación de BiciMad

Desde que llegó al Ayuntamiento hace un año y medio, Manuela Carmena ha puesto todo su empeño en hacer de Madrid una ciudad un poco más «verde» declarando la guerra al transporte privado. Con la obsesión de conseguir bajar los índices de contaminación atmosférica, la alcaldesa no ha desechado ninguna ocasión para promocionar el uso del transporte público, especialmente, el del más ecológico de todos ellos: la bicicleta. Así, después de que el pasado mes de abril la primera edil anunciara su deseo de que el servicio municipal de alquiler de bicicletas llegara más allá de la almendra central de la ciudad, el consistorio ha abierto el plazo de recepción de propuestas para la ampliación del alcance de BiciMad.

Con este fin, desde la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT), se ha hecho público un pliego de condiciones generales para la presentación de los proyectos, que, de primeras, deberán constar de dos partes: «un estudio de campo y análisis de demanda», referido a las necesidades de los usuarios potenciales del servicio en los nuevos distritos y barrios; y «una propuesta de implantación», atendiendo, por ejemplo, a la infraestructura ya existente, a las vías ciclistas actuales –particularmente, el Anillo Verde Ciclista– o a la conexión con las estaciones de otros medios de transportes público. A este respecto, destaca sobre las demás una apreciación que parece responder a la aspiración de Carmena de que la ampliación de BiciMad apunte hacia los campus universitarios, pues, tal y como afirma el escrito, «un cambio de hábitos en los medios de transporte de los jóvenes supondrá un cambio en el comportamiento futuro».

En cuanto a los criterios de valoración que se enumeran en el pliego, hay uno que llama la atención por ser más novedoso que el resto: el «social»; y es que, se reconocerá positivamente el compromiso de los licitadores a mantener la plantilla mínima de trabajadores que ellos mismos hayan determinado en su proyecto. Igualmente, serán valoradas positivamente las propuestas que incluyan un mayor número de encuestas, las que sean de ejecución más rápida y, por supuesto, las que sean económicamente más rentables. Eso sí, las propuestas «desproporcionadamente bajas», es decir, excesivamente baratas, serán valoradas negativamente, incluso, rechazadas tras ser consideradas «temerarias».

Por otro lado, este documento detalla también las condiciones de la futura contratación de alguno de los proyectos –si así procediera–, entre las que cabe citar la estimación de la duración de los trabajos a realizar en cuatro meses aproximadamente. Por fin, el texto recoge la posibilidad de que la EMT penalice el incumplimiento de la prestación por parte del contratista, de forma que podría optar por la resolución del contrato o por la imposición al adjudicatario de una penalización económica.

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