

El papel de las redes sociales como herramienta de confianza para informarse hace tiempo que quedó atrás. La desinformación impera en las grandes plataformas y ahora, además, se han convertido en el escenario idóneo para publicar infinidad de contenidos generados con inteligencia artificial cuya trascendencia para el día a día de los usuarios es inexistente, pero que se aprovechan de esos algoritmos que tienen en pleno proceso judicial a representantes de la industria como Meta.
Es lo que se conoce como AI Slop, contenido digital de mayor o menor calidad (normalmente poca y fácilmente reconocible como generado por IA) y de baja o nula relevancia. Una tendencia a través de la cual se genera de forma masiva y con el impulso de inteligencia artificial todo tipo de imágenes, vídeos o textos que inundan redes sociales y buscadores.
Se trata de un contenido que no busca informar, sino retener la atención mediante sensacionalismo, a menudo absurdo o verosímil, generando desinformación y saturando la red. Dentro de esa dinámica, en los últimos tiempos ha proliferado un tipo de contenido que impacta y resulta llamativo, que es, al fin y al cabo, lo que se busca. Hablamos de las publicaciones de milagros hechos por sanadores y profetas salidos de centros de datos.
Ha sido el sitio web Futurism el que ha puesto el foco en esta nueva práctica. Una corriente que hace que los Reels de Meta e Instagram, que están generando grandes beneficios económicos a Mark Zuckerberg, hayan experimentado una proliferación importante de publicaciones en las que curanderos extravagantes, santeros, medicastros y otras figuras obradoras de milagros consiguen sanar males tan desagradables como poco creíbles.
Se trata de una tendencia que se aprovecha del arma más poderosa: el algoritmo. Basta cruzarse con uno de esos vídeos y ceder a la curiosidad o al impacto para que aparezcan de manera recurrente. En ellos, los perfiles que se dedican a explotar ese nicho, como el de Mystery Hub, con 74.000 seguidores, crean vídeos con herramientas de IA en los que muestran males de lo más escatológicos: grandes masas purulentas, deformidades en extremidades, bultos gigantescos... Todos ellos erradicados por arte divino y la imposición de manos de un chamán nacido de varias GPUs.
Tal vez la propia plataforma esté siendo víctima de su trampa algorítmica, esa que beneficia la visibilidad en función de las reacciones que recibe una publicación. Y es que parece que este tipo de contenidos reciben comentarios en forma de emojis de otros perfiles de artificiosa procedencia, lo cual podría explicar que publicaciones de tan poco rigor hayan tenido cierto éxito entre los Reels de Meta e Instagram.
A ese tipo de montajes no les falta de nada. Además del poder visual de una escena impactante y que sobrepasa la incomodidad, llegan acompañados de las típicas frases que todo buen predicador declama en el momento culmen de una de sus intervenciones milagrosas. Tras requerir ayuda celestial y divina, la escena evoluciona y devuelve a un protagonista sano, libre de deformidades y de espinillas gigantes.
La inteligencia artificial usada una vez más para engañar y para atrapar a los más ingenuos, mostrando así su cara menos agradable, peor incluso que la de quienes protagonizan ese tipo de creaciones que infestan los Reels de las plataformas de Meta.