

Inteligencia Artificial
Mientras buena parte de Hollywood sigue debatiéndose entre el rechazo y la desconfianza ante la inteligencia artificial, Matthew McConaughey lleva tiempo jugando otra partida. Lejos de limitarse a protestar o a exigir unas regulaciones que no llegan, el actor texano ha optado por adelantarse a los acontecimientos y controlar de forma activa cómo, cuándo y para qué se utiliza su voz y su imagen en un mundo dominado por la IA.
Un primer paso clave fue su alianza con ElevenLabs, una de las compañías más potentes del sector de las voces generadas por inteligencia artificial. McConaughey no solo firmó un acuerdo para colaborar con la empresa, sino que además es inversor desde sus primeros años.
Pero ese movimiento no era más que el principio. El más reciente, y probablemente el más inteligente a nivel legal, ha sido registrar oficialmente su propia imagen y su voz como marcas comerciales. Según ha revelado The Wall Street Journal, McConaughey ha conseguido que la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos apruebe hasta ocho registros distintos vinculados directamente a su persona.
Entre ellos se incluyen varios clips de vídeo en los que el actor aparece mirando a cámara, sonriendo o hablando, así como fragmentos muy concretos que forman parte de su imaginario popular. Destaca especialmente el registro del famoso "Alright, alright, alright", la frase que pronunció en Movida del 76 y que desde entonces se ha convertido en una seña de identidad inseparable de su figura pública.
La intención es clara: disponer de una herramienta legal sólida para combatir posibles usos no autorizados de su imagen o su voz generados por inteligencia artificial, incluso en casos que no estén directamente relacionados con la venta de productos. A diferencia de las leyes estatales sobre derechos de imagen, el uso de marcas registradas permite acudir a tribunales federales, lo que amplía el margen de actuación frente a falsificaciones digitales.
El propio McConaughey ha explicado que lo que busca es asegurarse de que cualquier uso de su voz o su apariencia deba contar siempre con su aprobación expresa. Su equipo legal reconoce que no existen casos concretos de abuso que hayan motivado esta decisión, pero considera que establecer este "perímetro" ahora puede servir como elemento disuasorio en el futuro.

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