

Historia antigua
Pensamos en la inteligencia artificial como un elemento transformador y de futuro como lo demuestran los consejos que figuras como Mark Cuban ofrecen a los jóvenes, pero, sin embargo, en ocasiones se muestra como una herramienta fundamental de cara a conocer aspectos de nuestro pasado. Conocer patrones y poder aplicarlos de manera exacta es un valor que acorta y facilita mucho ese tipo de labor.
Así ha ocurrido con una investigación llevada a cabo en la Universidad de Leiden y en la que un modelo de inteligencia artificial ha permitido a los historiadores descubrir cómo se jugaba con una pieza de piedra encontrada en un museo y que resultó ser un antiguo tablero de juego romano.
El protagonista es un fragmento de roca grabado que se encontraba en los archivos del Museo Het Romeins de Heerlen, en Países Bajos y que ha detallado Popular Mechanics. La piedra, con líneas grabadas en su superficie, no parecía tener una función arquitectónica ni religiosa, pero sí un patrón que sugería repetidos contactos o movimientos sobre ella. Para quien haya echado una tarde con cualquier juego que requiera de un tablero, este detalle seguro que le hace pensar de forma directa en la posibilidad de que se tratara de una superficie de juego antigua.
La localidad de Heerlen se ubica en la provincia conocida como Germania Inferior y su nombre romano fue Coriovallum. Este detalle ha resultado clave para datar de manera adecuada el resto, pues en primera instancia se creyó que se trataba de una pieza medieval. En lugar de eso, ahora el origen de la piedra caliza jurásica que forma el tablero se sitúa en las canteras de Norroy, en el noreste de Francia. La frecuencia con la que los romanos empleaban este tipo de material ha servido para acotar su origen.
El investigador Walter Crist, de la Universidad de Leiden, y su equipo descartaron que se tratara de un elemento arquitectónico o de una guía. Además, el detalle de su preparación, con los cantos lisos, y sus grabados, invitaba a pensar en un objeto de uso más cotidiano. Pero claro, no había instrucciones de uso o modo de saber cómo sería el juego, y ahí surgió la opción de pedir ayuda a la IA para esclarecer el caso.
Ludii fue el software de IA escogido para desentrañar el misterio. El poder de Ludii radica en que puede probar más de cien combinaciones distintas de sistemas de reglas y con ellas encontró un patrón que encajaba con los movimientos que podían haber tenido lugar sobre ese tablero a tenor del desgaste, en un juego consistente en que un jugador con cuatro fichas lograra bloquear las dos piezas con las que iniciaba la partida su contrincante en el lado opuesto del tablero de piedra caliza.
Obtener una muestra tan antigua de juego sobre tablero es algo significativo para los arqueólogos, para quienes hasta el momento la mayoría de los juegos procedentes de la época medieval o más tempranos se producían sobre superficies perecederas como la madera o la tierra.
Ahora, gracias a los conocimientos de la época sobre materiales, su origen y su uso y con la inestimable ayuda de un modelo de inteligencia artificial con formación en juegos Walter Crist y el resto del equipo de arqueólogos han podido ubicar este longevo tablero en la época romana y establecer por tanto que existen indicios de juegos de mesa con una antigüedad cercana a los 2.000 años.