

Inteligencia Artificial
Recientemente estuvimos sopesando los pormenores y las vicisitudes propias de la involución tecnológica y creativa de Internet con la llegada de la inteligencia artificial argumentando que, ya a día de hoy, las redes sociales se están llenando de contenidos generados con inteligencia artificial que reemplazan a lo artesanal, a lo original. Algo que se multiplicará en un futuro. En ocasiones es difícil diferenciar qué es IA y qué es real. Pero, por lo general, el ser humano se muestra demasiado confiado a la hora de distinguir la ficción de la realidad... y esto conlleva un grave peligro.
La mayoría de las personas cree que puede diferenciar claramente qué rostros están generados con inteligencia artificial y qué rostros son reales. Al menos, es lo que indica un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad Nacional Australiana. La tecnología de los algoritmos y de los modelos de lenguaje de la inteligencia artificial ha avanzado tanto que resulta muy complicado discernir las diferencias entre contenidos de inteligencia artificial y contenidos reales. Esta confianza desmedida puede hacer que, tanto individuos como organizaciones, seamos mucho más vulnerables ante estafas y fraudes. De hecho, muchos deepfakes de inteligencia artificial de personajes célebres han causado mucha polémica y las cifras indican que ya se ha convertido en una industria global del engaño.

Desde la Universidad Nacional Australiana reclutaron a 125 participantes para una prueba —entre los que se incluían 36 expertos con habilidades especiales en reconocimiento facial— en la que debían completar un test digital diseñado para diferenciar caras reales y caras de inteligencia artificial. Los resultados concluyeron que las personas con mejores capacidades para diferenciar obtuvieron un reconocimiento ligeramente superior, con un margen muy estrecho, con respecto al resto de participantes. La confianza de todos los participantes era superlativa, incluso cuando no estaba acorde con los buenos resultados.
Mucha gente cree que todavía puede notar la diferencia porque ha jugado con herramientas populares de inteligencia artificial como ChatGPT o DALL·E. Pero esos ejemplos no reflejan lo realistas que se han vuelto los sistemas más avanzados de generación de rostros, y basarse en ellos puede dar a las personas una falsa sensación de confianza.
La inteligencia artificial está generando imágenes cada vez más reales y más convincentes. Mientras que en la actualidad hay algunos pequeños trucos para diferenciar la ficción de la realidad, en un futuro será prácticamente imposible. En principio, la inteligencia artificial tiende a generar imágenes de rostros más simétricos, más "amables" y bien proporcionados. Son rostros más atractivos. Pero cuando la IA aprenda a enmascarar esta "idealización" del ser humano... vamos a tener un problema muy grave: noticias falsas, estafas, problemas psicológicos derivados de la paranoia... y mucho más.