

ciberseguridad
La mayoría de españoles alguna vez han recibido una llamada en la que quien llama no contesta, sino que hay un silencio de pocos segundos, y luego cuelga una voz que dice 'goodbye'. Durante los últimos años se han popularizado porque son una herramienta muy útil, pero no para la persona que recibe la llamada, sino para la empresa que la programa.
Y es que estas llamadas no son manuales, no hay una persona marcando tu número para comprobar si contestas. Son llamadas que efectúan bots, programas informáticos capaces de automatizar tareas, como llamar. Su objetivo es pasarte con un teleoperador, si es que hay alguno disponible, pero, si no, registrar que tu número está activo para llamar después. Pero, ¿y el goodbye? Solo es una forma "cordial" de despedirse.
Si lo analizas fríamente, este tipo de llamadas da miedo. Quien la realiza no responde, sino que se queda callado, y, al final de estas suelta un goodbye. Parece sacado de un thriller. Nada más lejos de la realidad, ya que la mayoría son inofensivas. Estas llamadas reciben el nombre de robollamadas, una denominación algo alarmante, aunque no suelen suponer más problema que resultar molestas. Tienen dos objetivos:
Es en el segundo caso cuando la llamada se despide con un goodbye. El chatbot, una vez registra que hay descuelgue, cierra la llamada con una palabra que, traducida al español, significa 'adiós' o 'hasta luego'. Es más formal que simplemente colgar.
Las robollamadas no resultan peligrosas de forma intrínseca. No te van a robar el dinero o información personal, como sugiere su nombre. Simplemente molestas, pero puedes evitarlas registrándote en la Lista Stop Publicidad o marcando como spam el número.
No obstante, es vital que no respondas con un "sí" a estas llamadas, ni a ninguna otra, cuando no sea de un número familiar. Quien marca tu número puede grabar tu respuesta y usar ese "sí" para dar tu consentimiento con la finalidad firmar telefónicamente contratos, indicando falsamente que diste tu autorización para contratar X servicio.

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