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Robots con neuronas de verdad: crean neurobots que se mueven por sí solos y tienen sistema nervioso

La nueva generación de robots biológicos ya cuenta con un sistema nervioso propio

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Este neurobot tiene un sistema nervioso que es capaz de controlar el movimiento

La barrera entre la biología y la robótica se está volviendo cada vez más difusa, y lo que acaba de anunciar un equipo del Instituto Wyss de Harvard lo confirma. Han dado vida a los llamados "neurobots", unos diminutos robots biológicos creados a partir de células de embrión de rana que, por primera vez, incluyen un sistema nervioso funcional. No tiene nada que ver con los xenobots, que se limitan a moverse por inercia; estos integran redes de neuronas que se organizan por sí mismas, dotándoles de una capacidad de movimiento y comportamiento que parece sacada de una película de ciencia ficción.

Para conseguir crear los neurobots, han introducido células neuronales precursoras en el embrión justo cuando se está formando. Con el tiempo, estas células se ponen a trabajar: conectan entre sí y con las células musculares encargadas del movimiento, transformando por completo su estructura. El resultado no es solo un cambio en su forma, que ahora es más alargada, sino una mejor coordinación. Al probar cómo reaccionan ante ciertos fármacos, el equipo confirmó que este sistema nervioso actúa realmente como un cerebro que se encarga de dirigirlo todo.

Las nuevas fronteras de la bioingeniería moderna

Imagen de parte del estudio hecho por un equipo del Instituto Wyss de Harvard
Imagen de parte del estudio hecho por un equipo del Instituto Wyss de Harvard

Lo mejor de todo esto no es solo que se muevan mejor, sino lo que han descubierto en sus genes. Los investigadores detectaron cambios inesperados en la marca genética, concretamente en genes relacionados con el desarrollo del sistema visual de las ranas. Esto quiere decir que pueden llegar a desarrollar sus propios sentidos. Ya no hablamos de robots de metal y silicio, sino de agentes biológicos que podemos programar.

Es difícil saber hasta dónde llegará esto, pero los expertos coinciden en que estamos ante una nueva frontera. No se trata solo de un experimento en un laboratorio; estamos sentando las bases de una tecnología que podría revolucionar la medicina y la biotecnología de formas que todavía no somos capaces ni de vislumbrar. Estamos viendo cómo nace una categoría de "máquinas" que desafían lo que conocíamos hasta ahora, demostrando que la bioingeniería es, sin duda, una de las áreas más apasionantes y disruptivas de este siglo. En cuanto al estudio, ha sido publicado en Advanced Science.

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