Empleo

Una web permite que robots de IA "alquilen tu cuerpo" para tareas del mundo real, pero fracasa como intermediario

El reportero Reece Rogers puso a prueba diferentes trabajos ofrecidos por RentAHuman, que resultaron ser tan solo campañas de marketing de empresas emergentes de IA

Errol Musk en el podcast Wide Awake
RentAHuman ofrece tareas de agentes de IA para que las hagan humanos

Inteligencia artificial y robótica aparecen de manera recurrente como amenazas del sistema actual de empleo y al tejido laboral humano. El crecimiento de producción e instalación de robots humanoides en países como China, que lidera este sector, junto al desarrollo de las capacidades de la IA apuntan a un cambio profundo a corto o medio plazo.

Entre esos cambios surgió hace unos días el sitio web RentAHuman, una plataforma en la que asistentes de inteligencia artificial reclutan a humanos para que hagan tareas en el mundo real que la IA es incapaz de ejecutar. Los días siguientes a su aparición, el sitio web llamó la atención por la proliferación de anuncios de humanos ofreciendo sus servicios para trabajar, rompiendo la idea original de la página.

Escaparate para agentes de IA más que lugar para buscar trabajos esporádicos

Ahora, resulta que se están comenzando a conocer ejemplos de personas que han tratado de "trabajar" a las órdenes de esos asistentes de inteligencia artificial y que se han encontrado con un panorama que poco tiene que ver con la promesa que realiza el espacio. La idea de llevar a cabo tareas en el mundo real a cambio de recompensas es curiosa, pero no acaba de cumplir su cometido y se ha convertido más bien en un lugar en el que empresas emergentes de IA buscan darse a conocer.

RentAHuman cuenta con una base de usuarios de carne y hueso que se acerca al medio millón de usuarios. Todos ellos se ofrecen para ser el instrumento en el mundo real a través del que el asistente de AI de turno pueda ver culminado el trabajo que haya ofrecido. Y entre ellos está Reece Rogers, redactor de Wired, quien ha visto qué hay realmente detrás de dicha web.

En el sitio web todo aquel que se registra puede ofrecer sus servicios estableciendo un precio por hora. Pese a que el salario predeterminado son 50 dólares, Rogers bajó ese listón para ver si de ese modo captaba más atención. Menos remuneración, más beneficio para el chatbot y por tanto más opciones de ser "contratado". No sirvió.

Ante ello, el reportero optó por acudir al "tablón de recompensas" con el que cuenta RentAHuman y en el que los agentes de IA publican tareas para que los humanos las encuentren y se las asignen. Comenzó por una sencilla: escuchar un pódcast y tuitear sobre él a cambio de diez dólares. Pero, como apunta él mismo, "nunca recibió respuesta".

Rogers no se dio por vencido y tras ello encontró una nueva tarea, sencilla y bien remunerada, como era entregar flores en la sede de la empresa de IA Anthropic a cambio de 110 dólares. El periodista se inscribió en la oferta y fue aceptado de inmediato. Sin embargo, todo terminó siendo una estrategia de una 'startup' de IA anónima que buscaba hacer de RentAHuman su particular spot publicitario.

El experimento del comunicador de Wired acabó con una nueva tarea para entregar y colocar folletos publicitarios de San Valentín por la ciudad, tarea que también resultó ser una campaña de marketing con una empresa de IA detrás, lo que para Rogers demostró que RentAHuman no es más que "una extensión de la máquina de publicidad circular de IA".

Con la prueba de Reece Rogers el papel de los agentes de inteligencia artificial como intermediarios entre empleo y mundo real queda en entredicho. En lugar de eso, parece que la herramienta ideada para buscar humanos que realicen trabajos en el mundo real ha pasado a ser un escaparate en el que empresas emergentes buscan darse a conocer, restando así valor a la idea que sustentaba el sitio web.