domingo, 30 abril 2017
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Dos científicos revelan que Newton no veía más allá de la manzana

  • Un árbol, una manzana madura, Newton descansando en el jardín al atardecer y, a resultas de todo ello, la teoría de Gravitación Universal.  La ley física más famosa de la historia, que parecía ser hasta ahora "intocable", está en entredicho y, de paso, toda la visión del cosmos que ha reinado en los últimos 30 años.
     

Sergio Mendoza y Xavier Hernández, astrofísicos mexicanos del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), han lanzado a la comunidad científica una propuesta para reformular la Ley de Gravitación Universal de Isaac Newton y explicar una serie de "inconsistencias" detectadas en la teoría clásica.

Según han explicado los propios autores,  la teoría, publicada en dos revistas científicas, Astronomy & Astrophisics, y Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, crea una nueva definición para la fuerza de gravedad, la Gravedad Extendida, después de comprobar que la ley de Newton no se cumple en las galaxias lejanas.

Dicho de otra manera. Por las propias limitaciones de la época, el siglo XVII, Newton no era capaz de ver más allá de lo que intuían sus ojos, es decir, una manzana, su jardín, un planeta, el Sol, un Sistema Solar. Más que suficiente hasta ahora. La teoría del padre de la física sigue siendo válida para nuestro mundo, pero no para el espacio intergaláctico.

Un ejemplo son las galaxias espirales, que rotan más rápido de lo esperado, tanto que el gas y las estrellas que las componen deberían dispersarse al girar como un aspersor de agua. Sin embargo, la fuerza que las mantiene unidas compensa la centrífuga originada por el movimiento de rotación. ¿Por qué?

Hasta ahora, la física había recurrido a la presencia de una materia oscura que no vemos. Confiar en ella ha sido una cuestión de fe. Sin embargo, Mendoza y Hernández descartan esta tesis y concluyen, después de complejas mediciones, que las galaxias se mantienen unidas porque su fuerza atractiva es mayor de lo supuesto, sin necesidad de materias oscuras ni gato encerrado.

Una revolución para la teoría del cosmos
Esta conclusión  revoluciona por completo la teoría del cosmos que ha reinado en los últimos 30 años basada en esta materia oscura y explica que, a diferencia de lo que vio el físico inglés, la capacidad de atracción entre cuerpos celestes varía de acuerdo con una combinación complicada de las masas y el tamaño del objeto en cuestión.

En una entrevista, los científicos mexicanos explicaron que si bien la ley newtoniana se aplica a escalas del sistema solar, a niveles galácticos mayores la fuerza de gravedad decae y no coincide con lo postulado por el llamado padre de la física.

La ley de la gravitación universal dice cómo se atraen las masas. Cuanta más masa tengan, más se atraen, de manera que cuanto más lejos estén la una de la otra la atracción decaerá por el cuadrado de la distancia. Según los físicos mexicanos, en galaxias lejanas la disminución no es por el cuadrado de la distancia, sino sólo por la distancia.

Con base en esta premisa se advierte que los planteamientos newtonianos afirman que si dos cuerpos celestes en galaxias lejanas están a 10 años luz de distancia, su fuerza de atracción decaerá 100 veces. En cambio el postulado de los científicos mexicanos sostiene que a esa lejanía la atracción sólo decaerá 10 veces.

Pero, obviamente, esto Newton no lo podía saber. No era culpa suya que no pudiera ver más allá de su jardín.

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