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Trump Jr. dice que no informó a su padre de su reunión con la abogada rusa

El hijo mayor del presidente se muestra en un mail «encantado» de recibir información del Kremlin contra Clinton. Puesta en evidencia la relación entre el candidato republicano y Moscú.

  • Donald Trump Jr. junto a su padre en un acto de candidatura del 26 de septiembre de 2016.
    Donald Trump Jr. junto a su padre en un acto de candidatura del 26 de septiembre de 2016.

Tiempo de lectura 5 min.

12 de julio de 2017. 20:32h

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El hijo mayor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump Jr., aseguró que no le contó a su padre la reunión que mantuvo durante la campaña electoral del año pasado con una abogada rusa que supuestamente tenía información dañina contra la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton.

"No había nada que contar. Fue una total pérdida de 20 minutos, lo cual fue una pena", dijo Trump Jr. en una entrevista con la cadena Fox News, en la que añadió que ni se acordaba de la reunión hasta que el periódico The New York Times informó de ella este fin de semana.

En las primeras declaraciones de Trump Jr. desde que estalló el escándalo, también confesó que visto "en retrospectiva" hubiese hecho las cosas "algo diferente".

"Para mí, esto era investigar a la oposición", justificó el hijo del presidente, que dijo que tenía la esperanza de que la abogada tuviese "pruebas tangibles" sobre los "escándalos" de Clinton que, en su opinión, la prensa no había recogido "durante años".

Insistió, sin embargo, en que la reunión "no llevó a ninguna parte".

El Times reveló este fin de semana la existencia de esta reunión y publicó que Trump Jr. fue informado por correo electrónico antes del encuentro de que la información que supuestamente traía la abogada rusa Natalia Veselnitskaya estaba vinculada con espionaje del Kremlin.

Donald Trump Junior, el hijo mayor del presidente de Estados Unidos, intentó ayer como pudo reconducir el último escándalo que estrecha el cerco a su padre a consecuencia de su encuentro con la abogada rusa Natalia Veselnitskaya. La cita, epicentro del último affaire, tuvo lugar en la Torre Trump de la Quimta Avenida a principios de junio de 2016, en pleno apogeo del ataque de Moscú a la entonces candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton. Todos sus amagos anteriores le explotaron ayer en la cara. Primero, «The New York Times» informó de que Trump Jr. recibió correos electrónicos de un mediador ruso. Éste se justificó en su perfil de Twitter al afirmar que simplemente se había reunido con una persona que tenía información en contra de un candidato, algo muy común en la política estadounidense. «Los medios de comunicación y los demócratas están extremadamente metidos en la historia de Rusia. Si este encuentro sin sentido es todo lo que tienen después de un año, entiendo su desesperación», explicó el primogénito del presidente de EE UU.

Después, publicó una cadena de correos electrónicos con la que intentó despejar las dudas sobre los motivos de su encuentro con Veselnitskaya, que fueron difundidos por «The New York Times». Los mensajes se los intercambió con Rob Goldstone, publicista del cantante de Azerbayán Emin Agalarov, que conoció a los Trump en el Concurso de Miss Universo y mantiene estrechas relaciones con el Kremlin. Su padre es el multimillonario Aras Agalarov.

En un intento de ser «totalmente transparente», Trump Junior se ofreció a testificar ante el Congreso después de haber contratado un abogado para que le asesore. Por su parte, la abogada rusa, que defiende los intereses de Moscú en Estados Unidos, desmitió en una entrevista en exclusiva en la cadena NBC News que hubiese sido enviada por el Kremlin para hablar con el hijo y el yerno de Trump, Jared Kushner.

Posteriormente, mientras el heredoero cargaba contra «The New York Times», el propio rotativo le contestó con la publicación de otro correo electrónico en el que si no desmontaba todas sus justificaciones, al menos sí se planteaban serias dudas sobre las motiviaciones de «Donny», como es conocido el primogénito del presidente Trump. «Los documentos incriminarían a Hillary Clinton y sus tratos con Rusia y serían muy útiles para tu padre», se puede leer en el correo electrónico de Rob Goldstone que reveló ayer el «Times» en respuesta a las justificaciones del joven. A continuación, prosigue: «Esto es obviamente información de alto nivel y sensible, pero es parte de Rusia y el apoyo de su Gobierno al señor Trump». A lo que «Donny» contestó en minutos. «Si es lo que dices, me encantaría especialmente a finales de verano», indicó el hijo del entonces candidato republicano a la Presidencia en clara referencia a septiembre, el primer mes de la última y crucial parte de la campaña presidencial.

En declaraciones a Fox, Trump Junior reconoció que se decidió a revelar sus correos electrónicos con el intermediario ruso consciente de que lo iba a hacer «The New York Times». El primogénito se centró en dejar claro que no hubo ningún tipo de colusión con la abogada «lobbysta» rusa. Incluso, si lo hubiese hecho, no importaría demasiado, ya que no hay referencia en el Código Penal de Estados Unidos a penas de cárcel por llevar a cabos complots electorales con un adversario extranjero. De hecho, es un término político. En cambio, sí se contemplan penas por conspirar con alguien que no sea estadounidense para influir o minar un proceso electoral en EE UU. Algunos expertos también creen que su comportamiento puede ser tipificado como «traición».

El presidente aplaudió la «transparencia» de su hijo mayor por publicar sus contovertidos e-emails. «Mi hijo es una persona de altos atributos y aplaudo su transparencia», sostuvo Trump en un comunicado leído por la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Sanders rehusó hacer más declaraciones sobre estos mensajes y emplazó a los periodistas a ponerse en contacto con los abogadostanto de Trump como de su hijo, si bien volvió a negar que se pueda hablar de perjurio o traición en relación a las relaciones con Moscú. Es «ridículo», apostilló.

Hasta ahora, resultaba difícil probar que el equipo de Trump y el Kremlin hubiesen conspirado en secreto contra Clinton porque lo habían hecho todo siempre en público. Trump llegó a pedir a Putin que se hiciese con los correos electrónicos de Clinton en un acto electoral. Ya como presidente, Trump presentó diferentes propuestas a favor de Moscú, a las que se opuso prácticamente en bloque el Partido Republicano.

Ahora queda claro que hubo contactos durante la campaña, que el Kremlin colaboró con el equipo del actual presidente, y hasta contactaba con su asistente personal. También empiezan a pasar factura la mala gestión de entonces jefe de campaña, Paul Manafort, y el posterior caos de la Casa Blanca tras la investidura de enero. Manafort jamás debería haber permitido que el hijo y el yerno de Trump se reunieran con Veselnitskaya. Y, después de la toma de posesión, el jefe de Gabinete, Reince Preibus, debería haber creado un equipo de «opposition research», que en español sería «investigación de información dañina», para detectar los escándalos, y plantear una estrategia sobre cómo reconducirlos. Sin embargo, nada de esto se ha hecho, ya que el presidente conduce de una manera errática su Administración y nadie se atreve a contradecirle.

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