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Generación Pangea: los jóvenes que liderarán el mundo

Cuatro emprendedores de éxito, y convertidos ya en referentes internacionales, relatan su experiencia en «Pangea», libro sobre esta red de intercambio de talento.

  • André Leonardo, Mohamed Amine, Pablo González y Tomás Álvarez
    André Leonardo, Mohamed Amine, Pablo González y Tomás Álvarez
J. V. Echagüe. 

Tiempo de lectura 5 min.

07 de abril de 2016. 01:55h

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Sólo con sus CV podríamos llenar estas dos páginas. Pertenecen a la generación «millennial». Por el hecho de ser jóvenes, todos ellos se han sentido discriminados. Y, aunque se ven más como «inspiradores» que como líderes, están llamados a guiar a las futuras generaciones. Son la «generación Pangea». ¿Y qué es Pangea? Los curiosos sabrán que es el primer y único continente que existió sobre la Tierra hace unos 300 millones de años. Pero también se trata de una red mundial de jóvenes emprendedores que nació hace más de un año con el fin de intercambiar sus experiencias y, sobre todo, inspirarse mutuamente. Con esta red han formado su propio «continente», su territorio, con el que aspiran a encabezar una revolución que parte de cero. Algunos de ellos acudieron a Madrid para presentar el libro «Pangea. Siete jóvenes que están transformando el mundo» (Aguilar), en el que narran unas experiencias de éxito que, con poco más de 20 años, les han convertido en referentes mundiales.

¿Y quién cabe en Pangea? Para empezar, su propio fundador, Pablo González Ruiz de la Torre, de 21 años, que trabaja en el IE Business School y ha colaborado con instituciones como la Singularity University de la NASA. O el portugués André Leonardo, de 26 años, que ha recorrido 126.000 kilómetros de los cinco continentes para dar a conocer la cultura de Lisboa. O el marroquí Mohamed Amine, de 22, el joven más influyente de África según «The Huffington Post», fundador de su primera ONG con 17 años y de su primera empresa con 19. Y, por supuesto, Tomás Álvarez Belón, de 20 años, estudiante de Política y Filosofía en Georgetown (Washington DC ). Con solo 7 años, sobrevivió con su familia al apocalíptico tsunami que castigó a Taliandia en 2004, inspirando la película «Lo imposible». Aunque él corrige: «Más que superviviente, soy comprometidamente vivo».

«Pangea es una respuesta a la etapa que vivimos, donde cada vez hay más oportunidades y herramientas. Una etapa más global y diversa, pero en la que nuestra generación sigue teniendo un papel muy por debajo del que debería», dice Pablo. «El potencial de Pangea es tremendo. Hemos escuchado hablar de organizaciones como ésta en EE UU, pero en Europa no están en la vanguardia», apunta Mohamed.

Todos tienen un momento clave que les espoleó para sobresalir y no seguir el carril. No cabe duda de que la experiencia vivida por Tomás le marcó. Aprendió lo que es la responsabilidad cuando, estando su madre desaparecida, su padre le pidió que se quedara solo cuidando a su hermano Simón. «Me inundó una admiración profunda que a través de los años no hace más que crecer. Saber que soy parte de una especie que tiene la capacidad de sacrificarse arriesgando su vida e incluso dándola», recuerda en «Pangea». Pero también, el hecho de haber contactado con jóvenes como él: «Me encanta la palabra inconformista: nunca es suficiente lo que has alcanzado».

André no lo sabía, pero su cambió comenzó cuando creó su primera empresa... con 6 años. «Vendía flores en la calle. No sabía qué era un emprendedor. Sólo me lo pasaba bien. Pero años después, con la última crisis, que afectó mucho a Portugal, me dije: ‘‘¿Qué puedo hacer?’’. Fue todo un proceso, dice». Mohamed tuvo su «revelación» con 17 años. «Fue poco después de comenzar la carrera. Mi familia me modeló para que me convirtiera en el típico chico marroquí: ir a clase a diario, licenciarme, ser ingeniero, crear una familia... Pero fui a Noruega, becado por Colegios del Mundo Unido, y vi que mis compañeros habían escrito libros, dado conferencias... Me dije: ‘‘¿Yo qué he hecho en mi vida’’? Quería dejar una herencia».

Pero, ¿se ven a sí mismos como líderes? «Ser líder es inspirar. Nosotros huimos del modelo de líder que va por delante de su equipo. El líder entiende que su equipo tiene que ser mejor que él», responde Pablo, que añade: «Liderar no es marcar directrices. Si inspiro a alguien a ser mejor, entonces me consideraré un líder». No podían faltar las referencias a la política y a los políticos. ¿Reconocen en ellos a estos «líderes»? «El liderazgo clásico de los políticos no es el que necesitamos», dice Mohamed. «El político no debe sólo inspirar, sino gestionar. Con discursos bonitos, como los de grandes gurús que todos tenemos en mente, no es suficiente», responde Pablo. «Cada vez más startups trabajan para acercar la gestión de las administraciones a los ciudadanos, para ser más cercanas y transparentes. En eso no hay vuelta atrás».

Pero ser joven no siempre ayuda. Con 18 años, André quería organizar un evento en Las Azores y llenar 600 asientos en un auditorio. «Me dijeron ‘‘¡Estás loco! Vas a tener 600 asientos vacíos’’. Al final lo llenamos, lo que supuso un 1% de la población de las islas. Quizá fue un record Guiness», dice. Mohamed se niega a tener una foto en sus perfiles «porque creen que tengo 14 años, y alguno me ha dicho: ‘‘¿Eres el mismo al que llamamos doctor Mohamed?’’». Y el «momento clave» de Pablo se produjo cuando le negaron una beca «por no tener experiencia». «Puedo entender en parte esa discriminación, pero queremos que nos escuchen», dice Leonardo.

¿Lo mejor y lo peor de los jóvenes? «Lo peor, que den por hecho que se merecen las cosas, el conformismo. Lo mejor, que somos muchos más los inconformistas», dice Tomás. Ni que decir tiene que rechazan la etiqueta de «generación perdida». «Ninis ha habido ahora y hace 100 años. Lo peor no es la etiqueta; lo peor es que nos la hemos creído», dice Pablo. «¿Echar la culpa a nuestra generación? Somos la más interconectada, capaces de entendernos sin barreras ideológicas o religiosas, hemos creado empresas que han originado millones de dólares. Es como el terrorismo: se puede generalizar y decir que todos los musulmanes son terroristas», opina Mohamed. André lo ilustra así: «Un profesor mío me dijo: ‘‘No creo que vuestra generación esté perdida. La mía sí: no hemos podido daros trabajo y os hemos pasado el problema».

¿Un modelo? Eon Munsk, Richard Branson... Pablo, además de su padre, referente al «100%», cita al dueño de Inditex, Amancio Ortega. «Demuestra que se puede ser español y tener éxito en un entorno hostil: el país en el que el deporte nacional es la crítica».

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