A Coruña

Amancio Ortega transformó una bonita ciudad industrial española en la meca tecnológica del país: ha cambiado la ciudad para siempre

Contar con la sede de una firma de referencia internacional exige hacerse con talento humano y a la vanguardia tecnológica, aspectos que han supuesto una transformación para la localidad herculina

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Inditex y A Coruña, una relación consolidada con el paso de los años

Hay binomios que resulta imposible imaginar por separado y, sin duda, el de Amancio Ortega y la ciudad de A Coruña, y su vecina Arteixo, es uno de los más claros exponentes. Una historia que comenzó muy temprano para el hombre que ocupó la novena posición en la Lista Forbes 2025, que refleja cada año el patrimonio de las figuras más poderosas de nuestro tiempo. 

Los años y la trayectoria empresarial del conglomerado de Inditex, en cifras récord de beneficios, han jugado tanto en favor de la relevancia en el sector industrial y financiero de Amancio Ortega como en la colocación de A Coruña en el mapa internacional. Una relación estable, consolidada y con unos cimientos que el empresario comenzó a colocar desde bien temprano, mostrando su idea de esfuerzo, su convicción por un plan y su idea de tomar relevancia y dotar de ella a un enclave que siempre tendrá una mirada para él. 

Los primeros pasos

Tan temprano como a la edad de catorce años, momento en que Ortega dejó la escuela para comenzar su trayectoria profesional en tiendas de ropa de A Coruña, buscando desde abajo un conocimiento que, tal vez sin él mismo saberlo, fue la base de lo que acabaría siendo el imperio textil de importancia mundial que es hoy en día Inditex. 

El germen del conglomerado que forman en la actualidad Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Lefties fue Confecciones GOA, taller creado por Amancio Ortega junto a su mujer, Rosalía Mera en 1963. Esa primera etapa tuvo continuidad con Fast Fashion en la década de los setenta, tras detectar en el mercado la necesidad de ropa de moda a precios accesibles a través de reducir tiempos tanto de producción como de distribución. 

Esa ha sido y es, hoy en día, una de las claves del imperio Inditex, cuyo inicio bajo la denominación de Zara se produjo en el año 1975 con la apertura de su primera tienda, que llevó por nombre “Zorba”. Una década después, en 1985, surgiría Inditex, que se se constituyó como el grupo empresarial que integraría todas las actividades de la marca. Tres años después comenzaría su expansión internacional y de ahí en adelante, un crecimiento exponencial hasta convertirse en la referencia que es hoy en día. 

A Coruña y Arteixo van de la mano junto a Inditex

La importancia del grupo Inditex en el desarrollo, crecimiento, poder, relevancia cultural e institucional en A Coruña y en Arteixo está fuera de toda duda. Un peso que se ha dejado notar en la expansión de la zona industrial de Arteixo, pero que, dado el volumen de empleados y de logística que requiere cuanto tiene que ver con Inditex ha terminado por dejar su huella en la ciudad bañada por el Atlántico. 

Y es que A Coruña ha crecido mucho en importancia, en peso demográfico, laboral, industrial, cultural y empresarial sobre el eje que supone Inditex. Un conglomerado que requiere de empleados de distintos niveles y ámbitos, con una formación y ambición acorde a lo que busca la firma y que, en consonancia, ha tenido ecos en la transformación de la ciudad. 

El peso de A Coruña en el mapa es claro, pero su exposición y magnitud va en simbiosis con el de Arteixo. Se podría decir que Arteixo, núcleo de cuanto emana de Inditex, es el pulmón industrial y fiscal, dado que acopla la logística y operativa corporativa de Inditex. Por su parte, A Coruña, es ese enclave que los empleados de distintos rangos eligen por proximidad para desarrollar su vida más allá del ámbito laboral

Eso, como no puede ser de otro modo, tiene sus implicaciones y ejercer como fuerza transformadora notable de la ciudad: absorber en el plano residencial a trabajadores, crecer en materia de ocio y cultura para nutrir el tiempo libre de los mismos, reforzar los servicios como sanidad o educación para que la calidad de vida sea la necesaria para afianzar esa buena relación. En la evolución de todo ello, el peso de Amancio Ortega y de Inditex resultan obvios.

Los datos avalan el efecto transformador 

Tal es el peso de Inditex en la economía autonómica que sus datos aúpan al sector textil en Galicia hasta el 12% del PIB de la comunidad. Este detalle sugiere un movimiento y un cambio de paradigma en el plano productivo, dado que vuelca unos datos que tenían al sector agrario y pesquero como referencias y miran hacia una economía en la que los servicios avanzados y la logística industrial toman las riendas. 

Como se ve, el PIB crece y de su mano lo hace la población activa en A Coruña. Los requisitos de Inditex tanto a nivel de profesionales cualificados como de volumen de personal aumentan con su relevancia y esto se traduce en una ratio de desempleo exiguo y por tanto en un factor de estabilidad social. No se trata únicamente de los puestos de trabajo directos en la sede de Arteixo, sino de la capacidad de la multinacional para sostener, directa e indirectamente, hasta el 7% de los empleos de toda Galicia según los datos arrojados por el informe que la multinacional le encargó a PwC (PriceWaterhouseCoopers). 

Mayor peso en el panorama internacional, más sedes, más infraestructuras en diferentes países y más notoriedad e importancia global. Sin embargo, hay algo que no cambia en la idea de Amancio Ortega pese al despegue y consolidación de Inditex en el panorama mundial: su base de operaciones, su núcleo de decisión, su corazón, se mantiene en A Coruña y Arteixo

Decíamos que esa simbiosis ha dado mucho a la ciudad de A Coruña y alrededores, incluso a la comunidad autónoma gallega, y los datos analizados hasta el momento respaldan esa cuestión, pero hay más rasgos que apuntan a ese peso específico de Inditex para el avance y transformación de la provincia coruñesa

El beneficio fiscal del que se nutre Arteixo

Así, si A Coruña por tamaño y posibilidades absorbe la vida residencial de un número notable de los empleados del grupo, Arteixo es quien percibe el monto fiscal que emana de Inditex y de sus instalaciones en el polígono industrial de Sabón. En él trabajan miles de personas en logística, diseño y administración, consolidando la zona como un polo de empleo y desarrollo en Galicia y de ello surge una derivada que ha beneficiado a la localidad: los impuestos que afronta Inditex como el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) o el IBI (Impuesto sobre Bienes e Inmuebles) conceden a Arteixo la capacidad de contar con un presupuesto municipal que roza en los dos últimos ejercicios los 70 millones de euros para una localidad de poco más de 30.00 habitantes. 

Sede de Inditex en Arteixo (La Coruña) - Reuters
Sede de Inditex en Arteixo (La Coruña) - Reuters

De igual modo, la cuantía de las diversas licencias de obra redunda en un beneficio local que trata, a través de esas partidas, de conseguir que Arteixo tenga una capacitación de servicios y atractivo que aleje su imagen de mero centro industrial a espacio residencial de calidad. 

Pero claro, esto ha de ir de la mano de la continua expansión que requiere la apuesta de Inditex por el polígono de Sabón y ahí se debe lograr el equilibrio. No en vano, Inditex mantiene una línea de crecimiento y una apuesta por sus raíces que demanda más extensión de terreno en Arteixo, pero también un cambio estético a la altura de los nuevos tiempos. 

Ya no hablamos de naves industriales al uso, sino más bien de edificaciones cuyas líneas denotan modernidad y futuro, elegancia y distinción. La importancia estética de quien enarbola la bandera de esa relevancia global. Todo ello para mantener una posición de vanguardia, pero también para hacer sentir a los empleados que forman parte de un proyecto del calado de la firma.

Edificaciones modernas y a la vanguardia en tecnología 

En este aspecto, llama la atención el nuevo edificio proyectado por Inditex a finales de 2021 con una inversión anunciada de 238 millones de euros, de más de 170.000 metros cuadrados, dotado de lo último en tecnología y concebido como base de los equipos comerciales y de diseño de Zara. El edificio de cinco plantas en superficie más dos subterráneas, inaugurado en octubre de 2025, está recibiendo los últimos retoques en cuestión de paisajismo tiene como objetivo tal como anunció la empresa textil el pasado verano que “este entorno facilitará la colaboración y la creatividad, fortaleciendo la propuesta de moda de la marca y apoyando de manera sostenible el crecimiento futuro del grupo.” 

Con ello, el grupo demuestra que sus orígenes siguen importando y que el futuro de Inditex debe ser global y vanguardista, pero que ello no está reñido con la proximidad del punto de partida. 

Una sede puntera para atraer talento laboral, mentes que sean capaces de ver hoy el mundo del mañana para el que la tecnología y todas sus ramas son una pieza fundamental. Eso, para un lugar como A Coruña, solo se consigue con dos bazas: trabajar para un grupo líder a nivel mundial y hacerlo con el respaldo de un montante económico que reconozca la valía y el conocimiento de quien se suma al proyecto. 

La vivienda y sus ramificaciones a través de Inditex 

Esa parte, la dineraria, la salarial, está sin embargo jugando también un papel que transforma la vida de A Coruña. El problema de vivienda, el encarecimiento de los precios de compra o de alquiler, la dificultad de las familias locales para mantenerse en el centro o las proximidades de este también tiene su eco en la localidad coruñesa. 

La gentrificación es un hecho en la ciudad de A Coruña. Y la relación con cuanto orbita en torno a Inditex está ahí. De hecho, asociaciones como la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) vinculan directamente esta situación al poder adquisitivo de los empleados de multinacionales, explícitamente citando a Inditex. 

Mayor volumen de población y mayor renta. Este es otro de los aspectos que más destacan en los datos estadísticos de A Coruña, que es la segunda ciudad de España donde más crece la riqueza de sus habitantes, aunque la proporcionalidad no sea la misma en todas las capas sociales. 

Esto es algo que se ve de manera muy notoria al pensar por ejemplo en el barrio de Monte Alto de la capital herculina. Hace años, era un barrio modesto, humilde, en el que los marineros tenían su cuna y sus raíces. Ahora, Monte Alto es el barrio de moda en A Coruña y en él aspiran a establecer su residencia jóvenes profesionales, diseñadores y creativos vinculados a la empresa. 

Claro, esa presión residencial tiene el mismo efecto que una piedra que cae al agua y provoca ondas. Conforme crece la imposibilidad de hacerse con una vivienda en A Coruña, las opciones que surgen en sus alrededores elevan su precio. La oferta y la demanda juegan un papel endiablado para el coste de vivienda en A Coruña y resulta imposible no asociar en parte ese hecho al fenómeno Inditex. 

A Coruña, más cosmopolita que nunca 

Atraídos por el trabajo, pero convencidos por la calidad de vida que ofrece la ciudad. Eso también es algo palpable y que ha sido a la vez causa y efecto de la corporación levantada por Amancio Ortega.  De hecho, la situación demográfica de la ciudad se encuentra en uno de sus mejores momentos gracias a la incorporación al censo coruñés de figuras nacionales e internacionales que se han trasladado al noroeste español para desarrollar su carrera profesional. 

Más población, en edad adulta y con una posición profesional estable y con buenos ingresos es sinónimo -en muchos casos, pero no necesariamente- de familia. Y ahí también se muestra una de esas nuevas ventanas que se abren en A Coruña de la mano de esa transformación que es global. El auge de colegios de habla bilingüe castellano e inglés puede ser visto como una evolución de los tiempos, pero sin duda el hecho de contar con familias expatriadas que saben de la importancia de dominar idiomas para escalar las opciones laborales del futuro es un extra. 

Si pensamos en ocio y cultura, también en ellos vemos muestras de lo que supone Inditex para la ciudad de A Coruña y sus alrededores. Por ejemplo, basta con pensar en el Centro Hípico Casas Novas, ubicado en Larín de Arriba, junto a Arteixo y del que la familia Ortega es propietaria. Tal es el peso del que se ha ido dotando a las instalaciones que en julio del pasado año se celebró allí el Campeonato de Europa de Saltos 2025, dando una muestra más de la importancia internacional de la que la familia Ortega quiere dotar a la zona donde ha echado sus raíces. 

Todos y cada uno de estos aspectos son piezas de un puzle que han compuesto la actual ciudad de A Coruña, con un catalizador tan destacado como ser la sede de referencia de un grupo del prestigio mundial de Inditex. 

De la mano de Amancio Ortega, y con el legado que va reposando también en las manos de su hija Marta, Inditex ha logrado dotar a la ciudad bañada por el Atlántico de un dinamismo, una vitalidad, un prestigio y un estatus que han llegado de la mano de una era en la que las nuevas tecnologías obligan a adaptarse a los tiempos y a contar con los mejores profesionales si se quiere mantener un liderazgo como el que ha consolidado Inditex desde hace décadas.