China arrasa a Estados Unidos con su arma secreta capaz de alcanzar los 700 km/h: es una revolución en los transportes
China ha firmado un nuevo hito tecnológico en levitación magnética: un vehículo de una tonelada pasó de 0 a 700 km/h en menos de dos segundos. Una aceleración récord, con sus 10 G, impensable para pasajeros y que presagia un futuro ambicioso para el país
China acaba de dar un nuevo golpe sobre la mesa en el ámbito de la ingeniería avanzada, demostrando que su maquinaria de innovación no tiene intención de frenar. Investigadores de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa han conseguido que un vehículo de una tonelada pase de 0 a 700 kilómetros por hora en menos de dos segundos, logrando una aceleración de auténtico infarto.
Específicamente, esta prueba se ha llevado a cabo en una pista de levitación magnética de 400 metros, utilizando una tecnología que parece sacada de la ciencia ficción. El sistema emplea potentes bobinas enfriadas con nitrógeno líquido a -196 grados Celsius, lo que permite el funcionamiento de imanes superconductores de alta temperatura.
No obstante, conviene mantener los pies en la tierra respecto a su uso inmediato para viajeros. La fuerza generada durante el proceso alcanza los diez 'g', una presión física que resulta inviable para pasajeros humanos por el momento. El objetivo real de la NUDT, que aspira a superar los 1.000 kilómetros por hora, parece apuntar más hacia aplicaciones militares, como el lanzamiento de cohetes o pruebas aerodinámicas.
En este sentido, la comparación con las capacidades navales norteamericanas es inevitable. Tal y como recoge Newatlas en su análisis, China ya ha igualado a Estados Unidos al instalar sistemas de lanzamiento electromagnético en su portaaviones Fujian. Aunque el presidente Donald Trump siempre ha abogado por la vanguardia en defensa, proyectos estadounidenses similares, como los cañones de riel, se cancelaron por sus costes operativos y energéticos.
El liderazgo en la alta velocidad
Por otra parte, la competencia en el sector civil sigue siendo feroz, con Japón intentando mantener su estatus histórico. El proyecto nipón SCMaglev, que lleva décadas en desarrollo, ostenta todavía el récord mundial de velocidad con 603 kilómetros por hora logrado en 2015, aunque se enfrenta a serios obstáculos burocráticos.
Asimismo, la realidad palpable es que Pekín lleva la delantera en la implementación práctica de estos sistemas. Mientras otros países siguen lidiando con prototipos y sobrecostes, el gigante asiático mantiene el único tren maglev operativo de alta velocidad del mundo en Shanghái.
Finalmente, esta línea comercial conecta el aeropuerto de Pudong con la ciudad, alcanzando puntas de 431 kilómetros por hora. Es la prueba fehaciente de que, más allá de los experimentos de laboratorio y las promesas futuras, China ya posee una infraestructura real y tangible que el resto del mundo solo alcanza a imaginar.