Ciencia
El agujero negro en el centro de la Vía Láctea podría estar hecho de materia oscura
Nuevas observaciones desafían la certeza de un siglo sobre Sagitario A*, sugiriendo que lo que creíamos el agujero negro más estudiado podría ser en realidad un aglomerado compacto de materia oscura exótica
Durante más de cien años, los astrónomos han observado con fascinación el corazón de nuestra galaxia. Las velocidades vertiginosas de las estrellas S, ese peculiar grupo de astros orbitando alrededor del centro galáctico, parecían prueba irrefutable de algo extraordinario: un agujero negro supermasivo llamado Sagitario A*. Pero la ciencia, como suele ocurrir, nos ha sorprendido nuevamente. Según publica Futurism, investigadores plantean una cuestión incómoda: ¿y si nos hubiéramos equivocado todo este tiempo?
La propuesta no emerge de la nada. Científicos de distintas instituciones, apoyándose en datos precisos del observatorio GAIA de la Agencia Espacial Europea, sugieren que lo que observamos en el núcleo galáctico podría ser algo radicalmente diferente. En lugar de una singularidad gravitacional donde el espacio-tiempo se quiebra, el objeto misterioso sería un aglomerado ultra compacto de materia oscura, ese fantasma cósmico que los astrónomos llevan décadas persiguiendo sin poder capturar directamente.
La magnitud del hallazgo reside en lo que despierta. Si Sagitario A* no es un agujero negro, entonces prácticamente todo lo que sabemos sobre estos monstruos gravitacionales necesitaría reexaminarse. Los astrónomos tendrían que reconsiderar cómo se forman, cómo evolucionan las galaxias, y fundamentalmente, qué constituye la mayoría de la materia del universo.
La revolución que nadie esperaba
Cuando los datos de la misión GAIA DR3 llegaron a los laboratorios de investigación, proporcionaban algo sin precedentes: un mapa extraordinariamente detallado de cómo se mueven estrellas y gases en el halo externo de la Vía Láctea. No se trataba simplemente de datos más precisos. Estos números revelaban un patrón específico en la curva de rotación galáctica que desafiaba las explicaciones tradicionales basadas en agujeros negros.
Según recoge Science Alert en su análisis, el fenómeno observado se conoce como declive kepleriano: las velocidades orbitales disminuyen gradualmente a medida que nos alejamos del centro. Este comportamiento podría explicarse con un modelo alternativo donde una estructura de materia oscura, con un núcleo denso rodeado de un halo más difuso, ejercería exactamente la atracción gravitatoria observada. El núcleo apretado tiraría de las estrellas próximas con la intensidad de lo que pensábamos un agujero negro, mientras que el halo circundante modelaría el movimiento de las regiones más alejadas.
Las piezas del rompecabezas cósmico
Para que esta teoría funcionara matemáticamente, la materia oscura tendría que poseer propiedades muy específicas. Los investigadores apuntan a partículas ultraligeras de la familia de los fermiones, entidades exóticas que apenas interactúan con la materia ordinaria. Imaginemos una sustancia tan etérea que atraviesa la materia normal prácticamente sin dejar rastro, pero cuya gravedad colectiva es tan inmensa que modela galaxias enteras.
Lo fascinante de esta propuesta es que no contradice las observaciones existentes. Todos los datos que recopilamos sobre Sagitario A*, todas las órbitas de las estrellas S, todos los movimientos que documentamos, encajan perfectamente en este nuevo marco. No se trata de descartar lo observado, sino de reinterpretarlo. La investigación fue publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la revista que ha servido como tribunal final para innumerables descubrimientos astronómicos.
Implicaciones que trascienden lo local
Las ramificaciones de esta idea van mucho más allá de nuestro barrio galáctico. Si el corazón de la Vía Láctea alberga materia oscura concentrada en lugar de un agujero negro, entonces la pregunta inevitable es: ¿cuántas otras galaxias tienen estructuras similares? ¿Hemos estado interpretando mal los centros galácticos en toda la población de galaxias del universo observable?
Este cuestionamiento abre puertas a nuevas preguntas sobre la formación y evolución de galaxias. La comprensión tradicional sostenía que los agujeros negros supermasivos impulsaban la evolución galáctica mediante explosiones de energía devastadoras. Si esta premisa es incorrecta, entonces los modelos de evolución cósmica necesitarían revisión profunda. La materia oscura, ese gran misterio del cosmos, sería aún más central en la historia del universo de lo que ya suponíamos.
Los astrónomos no se apresuran a declarar la muerte de Sagitario A* como agujero negro. Se necesitarán observaciones adicionales, mejores instrumentos, quizás el futuro James Webb Space Telescope enfocado en esta región, para zanjar definitivamente la cuestión. Pero la semilla de la duda ha germinado en la comunidad científica. En el corazón de la Vía Láctea, algo extraordinario y enigmático palpita en las sombras, aguardando el revelador haz de luz que nos diga qué es en realidad.