

Inteligencia Artificial
Los caminos de los negocios son inexcrutables. En realidad no eran esos los caminos originales que eran imposibles de comprender, pero también se puede atribuir a ellos una condición que es de las pocas que puede catalogar lo que está sucediendo actualmente en las empresas con respecto a su inversión en inteligencia artificial y el concepto general que tienen del sector.
Esto se traslada de los últimos datos ofrecidos por la encuesta llevada a cabo por la firma estadounidense KPMG US entre directores ejecutivos de cien compañías y que ha recogido Futurism. Pese a que uno de cada cuatro considera que existe un riesgo de que el auge de la IA acabe estallando, una amplia mayoría de los encuestados reconoce que su firma seguirá invirtiendo en inteligencia artificial.
En los últimos tiempos se habla mucho acerca de la existencia, o no, de una burbuja en torno a la inteligencia artificial. Figuras como Bill Gates reconocen que existe, aunque con matices, mientras otras entidades como la firma de inversión Goldman Sachs apuntan que no hay riesgo de burbuja y que estamos solo en los compases iniciales de un despliegue tecnológico sin precedentes.
Ahora, la encuesta llevada a cabo por KMPG US, una de las principales firmas de servicios profesionales de Estados Unidos, ofrece unos resultados que no dejan de reportar algunas faltas de coherencia entre lo que piensan los máximos responsables de las empresas sobre la tecnología y lo que van a hacer con ella. Pese a que el 25% de los encuestados reconoce ver síntomas de burbuja tecnológica, el 80% de los participantes va a elevar sus inversiones en IA o planea hacerlas por primera vez para implementarla en su compañía.
El resultado de la encuesta llevó a Tim Walsh, director ejecutivo de la firma encargada del estudio, a comentar en Business Insider que “el sentimiento sobre la implementación de IA ciertamente se está acelerando”. Eso, a pesar de que hay una parte considerable de los encuestados que no esconden su sensación de que existe un aumento rápido y desmedido de una tecnología que todavía no ha mostrado un valor real.
Los resultados de la encuesta realizada por KPMG US evidencian que muchas empresas observan de reojo los movimientos de sus competidores antes de ejecutar sus propias estrategias. El FOMO, o miedo a quedarse fuera, aparece como una de las claves para interpretar las conclusiones del sondeo. Hay temor a una posible burbuja, sí, pero también miedo a no subirse al tren a tiempo. El problema es que algunos pueden acabar montándose en ese convoy sin creer realmente en el destino del viaje, impulsados más por la presión de ver a los demás avanzar con aparente seguridad que por una convicción propia.

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