No es solo polvo y rocas: el argumento definitivo de los investigadores para declarar que la Luna ha entrado en una fase desconocida

La incesante actividad humana ha transformado nuestro satélite hasta tal punto que la Universidad de Kansas propone declarar el Antropoceno Lunar, una nueva época geológica que arrancó en 1959 y que pone de manifiesto cómo hemos modificado su superficie

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Aquella visión poética de un satélite inmaculado y ajeno a las miserias terrestres ha pasado definitivamente a la historia. La superficie lunar, que durante milenios permaneció inalterable, se ha convertido en un museo involuntario de nuestra actividad. Lo que antes era polvo virgen, hoy acumula los restos de nuestra incansable curiosidad y, por qué no decirlo, de nuestra basura.

En este contexto, investigadores de la Universidad de Kansas han puesto sobre la mesa un debate fascinante. Sostienen que el ser humano se ha erigido ya en la fuerza dominante de transformación del paisaje selenita, superando a cualquier proceso natural previo. No se trata de una simple metáfora, sino de una propuesta formal para declarar una nueva época geológica: el Antropoceno Lunar.

Concretamente, los expertos han fijado una fecha precisa para el comienzo de esta era: el año 1959. Fue en ese momento cuando la nave soviética Luna 2 se estrelló contra el suelo grisáceo, inaugurando una carrera frenética que no ha cesado. Desde aquel impacto de la nave soviética, más de un centenar de misiones han dejado su firma física en nuestro vecino cósmico.

De hecho, tal y como señala el medio especializado Popularmechanics al analizar el estudio, la variedad de objetos abandonados allí arriba es pasmosa. Entre los cráteres conviven desde sofisticados módulos de aterrizaje y vehículos exploradores hasta pelotas de golf, banderas descoloridas y, para nuestra vergüenza, bolsas con desechos biológicos.

Por otro lado, la alteración del entorno va mucho más allá de la simple acumulación de chatarra espacial. El movimiento de tierras provocado por los aterrizajes y el desplazamiento de los rovers está afectando a la delicada exosfera y el hielo. Estamos removiendo sedimentos y alterando la geología lunar de una forma que podría ser irreversible si no se toman medidas.

Un desafío legislativo inminente

A este respecto, la comunidad científica alerta sobre la absoluta carencia de normativas que regulen nuestra expansión extraterrestre. El objetivo de declarar esta nueva época geológica es forzar la creación de un marco legal que permita la protección de sitios históricos y establezca un inventario arqueológico del cosmos. Sin reglas claras, corremos el riesgo de borrar las huellas de nuestros primeros pasos.

Asimismo, la situación política en la Tierra añade una capa de urgencia a esta reivindicación académica. Con el presidente Donald Trump impulsando desde la Casa Blanca una agresiva política de dominio espacial, se prevé que la actividad en la Luna se dispare en las próximas décadas. Los expertos advierten que, sin una política de conservación inmediata, podríamos destruir nuestro patrimonio espacial antes siquiera de haberlo catalogado correctamente.