

Derechos de autor
El tema de los derechos de autor y los modelos de inteligencia artificial generativa ha sido uno de los más polémicos de los últimos tiempos y ante el que se ha rebelado la mismísima Wikipedia. Tras haber empleado todo tipo de material para entrenar a cada una de sus variantes sin solicitar permiso alguno ni haber pagado por el material empleado, hay quienes buscan que la cuestión vaya más allá y que la inteligencia artificial pueda recibir derechos por copyright.
Se trata de un tema complejo pero ante el que la Corte Suprema de Estados Unidos acaba de dejar clara su postura: de ningún modo un sistema no humano puede ser considerado de cara a la protección de derechos de autor. Así, la justicia trata de cerrar la puerta a que las creaciones hechas por máquinas puedan tener ese reconocimiento de autoría y acceso a los beneficios que pudiera reportarle.
Las reclamaciones por parte de grandes corporaciones y creativos han sido una constante en los últimos tiempos. Muy sonada es la disputa que mantiene el popular Studio Ghibli con OpenAI por la generación de imágenes que plagian su estilo desde modelos como Sora. Un conflicto en el que el informático Stephen Thaler parece estar del lado de la inteligencia artificial.
Thaler es quien, tal como recoge The Verge, ha elevado hasta la Corte Suprema de los Estados Unidos un caso en el que solicitaba que una creación pudiera ser registrada como obra de un algoritmo. No del humano que diese las directrices para su generación, sino de la propia máquina tras ella. Con este paso quería agotar las vías en defensa de los derechos de la IA, pero el máximo organismo judicial estadounidense ha declinado tomar en consideración su caso.
La cuestión llegó hasta el alto tribunal tras haber sido rechazada tanto por la Oficina de Copyright de los Estados Unidos como por un tribunal de distrito, que fueron quienes en primera instancia recalcaron lo que parece evidente: solo una persona de carne y hueso puede ser considerada autora de una obra.
Stephen Thaler había comenzado en 2019 su disputa legal para que su obra, titulada "Una entrada reciente al paraiso" contara con la protección de derechos de autor. En ese primer momento la Oficina de Derechos de autor rechazó la solicitud, al igual que hizo con la petición de revisión tres años después, alegando que no existía "autoría humana".

Lejos de rendirse, Thaler llevó su caso a los tribunales, pero sufrió sendas derrotas en 2023 y 2025, pues la sentencia afirmaba que "la autoría humana es un requisito fundamental de los derechos de autor". Tras agotar esas vías, acudió al Tribunal Supremo alegando que este rechazo podía generar "un efecto disuasorio en quienes consideraran usar la IA con fines creativos". La Corte no revisó el caso, dejando vigente que la ley de copyright en EE. UU. exige creatividad humana para proteger los derechos de autor y haciendo que, por esta vez, la inteligencia artificial no se saliera con la suya.