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La Clínica Universidad de Navarra instala en Pamplona el escáner más avanzado

  • Permite detectar antes los tumores ocultos y ayuda a evaluar la efectividad del tratamiento
    Permite detectar antes los tumores ocultos y ayuda a evaluar la efectividad del tratamiento / CUN
D. F. 

Tiempo de lectura 2 min.

09 de octubre de 2017. 17:38h

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D. F.  9/10/2017

La Clínica Universidad de Navarra es el primer centro de España en poner a disposición de sus pacientes el equipo de TC más avanzado. Se trata de un escáner de doble fuente y doble energía que, con un 50% menos de radiación que los equipos convencionales, permite detectar antes los tumores ocultos y ayuda a evaluar con antelación la respuesta a los tratamientos del cáncer. La incorporación de este equipamiento ha supuesto una inversión de cerca de dos millones de euros.

El uso clínico de un escáner (también conocido como TC por tomografía computarizada) es una prueba radiológica para uso diagnóstico que utiliza radiaciones ionizantes y sirve para obtener imágenes precisas del organismo que permitan valorar la existencia de posibles enfermedades y su grado de afectación. Utilizado como tecnología de diagnóstico para numerosas patologías, el uso del TC ha ido asociado a posibles efectos secundarios derivados de las dosis de radiación y los contrastes yodados. La detección temprana y pronóstico es una de las principales características del Somatom Force, para lo que posee dos tubos de rayos X que pueden funcionar con distintas energías para obtener imágenes espectrales de alta sensibilidad que proporcionan información relevante sobre la composición de los tejidos y la distribución del medio de contraste en el organismo.

Así, aumenta el contraste entre tejidos y se amplifican las sutiles diferencias de densidad entre tejidos normales y patológicos «de manera que facilita la caracterización (e identificación) del tejido mediante la medición de la concentración de yodo, lo que ayuda a determinar si se trata de tejido tumoral o sano», indican Isabel Vivas e Ignacio González, especialistas de Radiodiagnóstico de la Clínica Universidad de Navarra. Una de las mayores ventajas de la utilización de los mapas de yodo como biomarcadores es que «permitirán una mejora de la detección temprana de lesiones tumorales ocultas y ayudarán a evaluar con antelación la respuesta a los tratamientos del cáncer», apuntan los radiólogos.

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