Videos

Endulzar la campaña

La Razón
La RazónLa Razón

Ni tan siquiera los caramelos de menta de Donald Trump pueden purificar el ambiente putrefacto que se ha generado tras el segundo debate electoral en Estados Unidos. Cuando menos se lo esperaba el incauto Donald, una filtración en el Washington Post advertía a los votantes conservadores y al resto de indecisos que detrás del muy poco cortés candidato republicano, se escondía además un arrogante y vanidoso macho americano, muy valiente con los sin papeles y muy cobarde con el respeto y la moralidad.

Poco ha tardado Trump en formar una corte de aduladoras al olor de algunos caramelos, probablemente de color verde, para poner patas arriba la moralidad de Bill Clinton en el pasado. Con la intención no sólo de señalar con el dedo a los Clinton por su hipocresía, sino para hacer una llamada más a sus votantes y que pierdan el respeto por el pasado de la política americana reciente y vuelvan a los valores tradicionales que él naturalmente representa: la seguridad garantizada con fronteras y armas; los principios proteccionistas del America First; el regreso a los valores de los genuinamente americanos y por qué no, el éxito en los negocios y con las mujeres.

Así las cosas a menos de un mes de las elecciones, a Hillary Clinton, ganadora también del segundo asalto en Misouri, sólo puede tumbarla algún acontecimiento imprevisto o alguna dificultad de salud. Distanciándose de su marido pero recordando el buen gobierno económico del Presidente Clinton. Y acercándose también al pragmatismo del Presidente Obama para garantizar la continuidad de los logros obtenidos en los últimos años, la marea le arrastra. Y entre tanto, para endulzar el final de campaña, puede conectar a sus simpatizantes con el Reality Show del esperpéntico futuro que le espera al país y al mundo si una estrella como Donald Trump entrara en el despacho oval sacando del bolsillo un caramelo azul.