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Nadal, contra su último verdugo

El español, lanzado, puede con Dimitrov y disputará (13:30) la final de Pekín ante Kyrgios

  • Nadal supo reaccionar en su semifinal cuando Dimitrov apretó
    Nadal supo reaccionar en su semifinal cuando Dimitrov apretó
Francisco Martínez Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de octubre de 2017. 00:47h

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«Está siendo un año muy bueno, emocionante desde el principio», cuenta Rafa Nadal. Después de superar en Pekín a Dimitrov (6-3, 4-6 y 6-1) en un partido que supo reconducir después del intento de sublevación del búlgaro en el segundo set, el manacorense ha accedido, en Pekín, a su novena final del curso. De las ocho anteriores ha ganado cinco. Es una temporada como las mejores de su carrera: imperial en la tierra y siempre peligroso en los torneos de pista dura; ganador de dos «Grand Slams» (Roland Garros y Abierto de Estados Unidos) y finalista en otro (Australia). «He tenido otros regresos muy buenos después de lesiones como en 2013, 2009, 2010... pero al final cada año es diferente, cuanto más mayor te haces, la dificultad es siempre mayor», analiza el zurdo de Manacor. Sus éxitos en la pista le han devuelto al número uno del mundo, reinado que tiene pinta de alargar. Sólo Federer aspiraría a poder quitarle la corona, pero al llegar a finalista en Pekín la distancia entre ellos es de más de 2.000 puntos, y puede aumentar si se convierte en vencedor. El número uno a final de año está casi asegurado y para conseguir el sexto título de 2017 tendrá que hacer frente hoy (13:30, MD2) al último tenista que ha logrado ganarle.

Nadal alcanzó la cima de nuevo con su triunfo en el Abierto de Estados Unidos, hace apenas un mes, en el que sumó siete triunfos seguidos, que unidos a los cuatro de ahora en la capital de China hacen un total de once. Suma un mes y medio sin tener que ir a dar la mano al vencedor en la red. El último que recibió su felicitación (oficial, porque en la experimental Laver Cup perdió un duelo con Isner) fue Nick Kyrgios, el 19 de agosto, en los cuartos de final del Masters 1.000 de Cincinnati. El australiano se impuso por 6-2 y 7-5 y en todos los enfrentamientos directos entre ambos el resultado es de dos victorias para cada uno. Kyrgios es en la actualidad el número 19 del mundo, pero su potencial es mucho mayor que su ránking. Es el chico malo del circuito y parece encantado de serlo, aunque la última vez que montó uno de sus shows, hace nada, al caer en la primera ronda del Abierto de Estados Unidos, se sinceró. «No me he implicado lo suficiente en este deporte». «Juego dos horas a basket, incluso lo hice durante una hora antes de disputar la semifinal de Cincinnati ante Ferrer». «Como helados y batidos cada día». «Estoy dejando tirada a mucha gente». Fueron algunas de las frases que soltó. Ese día sus malas formas y sus malas palabras le supusieron una multa de unos 5.000 euros. Es el enésimo castigo, pues ya ha tenido otros más cuantiosos por insultar a los rivales e incluso por no competir. Este año ha reconocido que en ocho de los 18 torneos que disputó en 2016 se dejó ganar.

Pero cuando está centrado en el tenis es temible, con un gran saque y dominio de todos los golpes. Para jugar la final con Nadal venció a Zverev (6-3 y 7-5), la ya más que promesa del circuito, que a sus 20 años ha conquistado dos Masters 1.000 y se ha clasificado para el Torneo de Maestros.

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