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Rajoy tiene ya cerrada la designación de Guindos como presidente del Eurogrupo

El jefe del Ejecutivo quiere que siga como ministro, pero será lo que diga Europa. El nombramiento se materializará en junio, antes de las vacaciones de verano

Luis de Guindos junto al actual presidente del Eurogrupo, Dijsselboem
Luis de Guindos junto al actual presidente del Eurogrupo, Dijsselboemlarazon

El presidente negocia que pueda seguir como ministro hasta acabar la legislatura. El nombramiento se materializará en junio, antes de las vacaciones de verano

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuenta ya con los apoyos europeos necesarios para que el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, sea el nuevo presidente del Eurogrupo. La negociación está hecha. El más importante de estos apoyos es el de la canciller Angela Merkel, que prácticamente se cerró hace ya más de un año, el verano pasado.

El relevo al frente del Eurogrupo se ejecutará en junio, cuando finaliza el mandato del actual, el holandés Jeroen Dijsselboem. Y la cuestión que queda pendiente de resolver es si Rajoy conseguirá también cumplir su deseo de que Guindos pueda asumir esta responsabilidad europea sin dejar de ser ministro de su Gobierno. Esa negociación sobre las posibles incompatibilidades está abierta en Europa y la decisión del jefe del Ejecutivo español dependerá de la directriz que se acuerde. Ahora bien, si de él depende, le mantendrá hasta el final de la Legislatura, en noviembre.

Holanda ha sido uno de los obstáculos para que Rajoy consiguiese cumplir su objetivo ya que este país ha estado jugando varias partidas a la vez para conseguir incrementar su influencia en las instituciones comunitarias. Llegó a amenazar con presentar de nuevo la candidatura de Dijsselbloem para su renovación al frente del Eurogrupo.

Aunque Guindos ha contado casi desde el principio con el apoyo de los principales socios comunitarios, la partida del nuevo reparto del poder europeo se ha jugado en varios estadios. Junto con la presidencia del Eurogrupo se negoció el puesto de alto representante de política exterior y la presidencia del Consejo, por ejemplo.

El nombramiento de Luis de Guindos como presidente del Eurogrupo tiene importantes repercusiones para España. Su función será dirigir y coordinar a los ministros de Economía de la Eurozona en sus políticas monetarias y económicas, bajo el objetivo superior de conseguir una mayor integración.

El Eurogrupo es una reunión informal, al menos una vez al mes, que convoca a los ministros de Economía y Finanzas de los países de la zona euro, al presidente del Banco Central Europeo (BCE) y al comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios. Tiene un papel clave en la dirección política de la Unión Económica y Monetaria, ya que coordina y vigila las estrategias económicas comunes que adoptan los Estados miembros. En la balanza de poder, hace de contrapeso al Ecofin, que está formado por todos los países de la Unión Europea (UE), no sólo los que tienen como moneda el euro.

Pero además de sus obligaciones teóricas y prácticas, y de que España aumente así su cuota de poder, su designación puede leerse también como un símbolo del apoyo de Europa a las políticas y reformas impulsadas por el Gobierno de Rajoy. Guindos ha tenido un papel principal en la reforma financiera y en la estabilidad presupuestaria de España. Y durante estos años ha conseguido establecer una buena relación con algunos de sus homólogos más influyentes, siendo especialmente cercana la que mantiene con el responsable de la Hacienda germana, Wolfgang Schaeuble.

En el caso de que Rajoy no pueda conservarle como ministro, fuentes de Moncloa precisan que el ajuste en el Gabinete se reduciría estrictamente a esta «pieza». Y descartan tajantemente que la ocasión vaya a ser utilizada por Rajoy, de estar obligado a hacer el cambio, para acometer una remodelación más amplia de sus ministros. Pase lo que pase en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, puntualizan las fuentes consultadas.

La dinámica de las elecciones podría afectar al partido si el resultado es muy malo, aunque Rajoy también ha descartado por adelantado cambios sustanciales, salvo algún ajuste dentro de los movimientos en el equipo para afrontar las elecciones generales. Pero el resultado de los comicios de mayo no tendrá ninguna consecuencia sobre el Gobierno.

Aunque en el partido hay muchos que no opinan lo mismo, y también hay quienes discrepan dentro de su Gabinete, Rajoy cree firmemente que hacer cambios drásticos en su equipo antes de que termine la Legislatura no es una solución para los problemas a los que se enfrenta el PP en las urnas.

De aquí a las generales el Gobierno tiene ya la agenda legislativa muy acotada por el plazo de disolución de las Cortes Generales. Guindos, de hecho, dejaría en junio concluida la agenda de su Departamento. El Gobierno sí se inclina por elaborar unos Presupuestos Generales del Estado para 2016, aunque no haya tiempo para tramitarlos. Es un gesto de estabilidad y dirigido a reflejar que trabajan hasta el último día. Pero, al mismo tiempo, facilitaría que el siguiente Gobierno, de ganar el PP las elecciones, pudiera ponerse a trabajar lo antes posible sobre la base de las cuentas ya dibujadas. Ahora bien, los Presupuestos no son una tarea del ministro de Economía sino del de Hacienda.

Si se cumple su guión, Rajoy cree que se presentará a las generales con dos avales: una creación histórica de empleo y la confirmación de la recuperación económica. Estos dos puntales serán presentados a lo lago de 2015 como los dos principales éxitos de la legislatura en el terreno doméstico y a ellos se sumaría el creciente aumento de la influencia de España en el exterior. En los cuatro años que median entre la llegada al poder de Rajoy a finales de 2011 y la situación actual, la percepción de España fuera de nuestras fronteras ha sufrido un giro copernicano. En las instituciones europeas, a lo largo de casi todo 2012, España y su situación económica era vista como un preocupante problema. Como Rajoy ha recordado en todos sus viajes internacionales, en Bruselas se preguntaba cuándo se iba a pedir el rescate, dándose por sentado que éste se produciría antes o después. Tal era la percepción reinante en la escena internacional también más allá de Bruselas. Del ambiente enrarecido con nuestro país en la Cumbre del G20 en Los Cabos (México) en junio de 2012, donde Rajoy tuvo que tranquilizar a jefes de Estado y de Gobierno sobre las perspectivas económicas de España, se ha pasado, reiteran desde Moncloa, a un escenario diametralmente opuesto que se plasmó finalmente en la invitación que recibió el presidente del Gobierno español para inaugurar la primera sesión de trabajo de la Cumbre del G20 en Brisbane (Australia) en noviembre de 2014 para explicar las reformas efectuadas por su Ejecutivo. Este cambio de percepción culminó en la elección de España para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (el único órgano de la ONU cuyas directrices son vinculantes para todos sus miembros) y recibirá el espaldarazo definitivo cuando Guindos se haga definitivamente con la presidencia del Eurogrupo.

«En la campaña de las generales, Rajoy podrá decir que España vuelve a mandar. Ocupamos un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y hemos recuperado la influencia que nos corresponde dentro de Europa», sentencian en Moncloa.

Los cambios en el Gobierno

- Citada en «Gürtel».

La ministra de Sanidad, Ana Mato, dimitió después de que el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz la citara como «partícipe a título lucrativo» en el «caso Gürtel».

- Relevo por Europa.

El primero en dejar el Ejecutivo fue Miguel Arias Cañete, quien entregó el testigo a Isabel García Tejerina para encabezar la lista del PP a las elecciones europeas del pasado año.

- Por la ley del aborto.

Alberto Ruiz-Gallardón presentó su dimisión como titular de Justicia después de que el Gobierno decidiera retirar la reforma de la ley del aborto que él había impulsado.