sábado, 22 julio 2017
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Rubalcaba el alquimista

  • Tener fuerza en la ocasión precisa. Eso es inteligencia. Esta frase la escuchó muchas veces en el Colegio del Pilar, en Madrid, donde estudiaba. Y este culto a la correosa fortaleza, lo ha practicado toda su vida Alfredo Pérez Rubalcaba. Si hay un político incombustible, ese es el hombre sobre quien hoy recae todo el poder del aparato del Estado

Un día, Alfonso Guerra ironizó sobre él, con aquello de que «Rubalcaba, te das la vuelta y te la clava». El tiempo ha demostrado que no hay presidente de Gobierno socialista que pueda prescindir de él. Como si las aguas del Balneario cántabro de Solares, donde nació, le conservaran a prueba de todo.

Hijo de un aviador piloto de Iberia y nieto de un abuelo republicano que le inculcó la pasión por la Química, Alfredo es el prototipo de político imbatible. Pieza clave de los gobiernos de Felipe, superó como ministro de  Educación las provocaciones de aquel agitador, «el cojo manteca». Ejerció con maestría como portavoz del Ejecutivo sin perder la sonrisa ante el GAL o la espinosa corrupción. Al frente del Grupo Socialista, se manejó en el Congreso como un lince.

Gestionó el 11-M con la misma astucia felina. Dirigió la política antiterrorista cual jugador que detiene comandos con el naipe adecuado. Y hasta en la batalla de las primarias en Madrid, convenció a Zapatero de que el resultado era estupendo para calmar movimientos sucesorios con el cromo de Trini entre las manos. Qué arte. Y es que Rubalcaba tiene olfato de zorro y fórmulas de alquimista. Se lo dijo un día Javier Solana, mientras practicaban senderismo junto a  Borrell. Les llamaban entonces «Los camorritos», en alusión a su cita deportiva en uno de los más hermosos barrancos de la sierra madrileña. Alfredo había sido campeón de atletismo en su etapa universitaria, hasta que una dolencia de espalda le derivó hacia el pádel y su palco del Bernabeu, como gran forofo del Real Madrid. En su fuero interno, le gustan las melodías de Los Secretos, Revólver y Rosanna. Encima de listo, romántico. Habituado a las negociaciones difíciles, bebe ingentes tazas de manzanilla, le fascina la pasta, aborrece la nata. Rubalcaba ha demostrado ser la mejor y notable cabeza del PSOE. Y además, el gran superviviente. 


Una filtración a deshora
Y desafortunada. En un primer momento, la notificación oficial de la remodelación del Ejecutivo estaba prevista para la tarde de ayer. Sin embargo, a primera hora de la mañana la noticia se publicaba en la edición digital de un diario afín al Gobierno y saltaban las alarmas. Muchos de los afectados se enteraron así de que el presidente del Ejecutivo ya no contaba con ellos e incluso se cruzaron en los pasillos del Congreso con los que iban a ser sus sustitutos. Rubalcaba atrajo todas las miradas. Otros, incrédulos, preferían esperar a que José Luis Rodríguez Zapatero confirmase oficialmente los cambios.

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