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La inteligencia también se aprende

Varios centros públicos sevillanos cuentan con un programa centrado en la educación emocional

  • Adolescentes conectando con su Visión personal, competencia integrada dentro del PIIE
    Adolescentes conectando con su Visión personal, competencia integrada dentro del PIIE / LA RAZÓN
N. Acedo.  Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de enero de 2016. 15:24h

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N. Acedo.  Sevilla. 6/1/2016

«Hasta que no se implante la Inteligencia Emocional en las aulas de este país, no se producirá la verdadera transformación que necesita nuestro sistema educativo», defiende el divulgador científico y escritor Eduard Punset. En Andalucía esa inserción ya ha comenzado.

Impulsado por los expertos en «coaching», Alberto Ortega y Manuel Deco, arrancó en 2011 el Programa de Implantación de la Inteligencia Emocional (PIIE) en el ámbito educativo y lo hizo en el colegio Félix Rodríguez de la Fuente, radicado en Los Palacios y Villafranca (Sevilla). Plantada la semilla y dado los resultados académicos y personales que ésta supuso en el alumnado, se ha exportado a otros puntos de la comarca a través del Centro del Profesorado de Lebrija.

Desde entonces, el PIIE se oferta a casi una tercera parte de los profesores de Educación Secundaria y de maestros de Infantil y de Primaria del sistema público andaluz, gracias a diez centros de enseñanza del profesorado (CEP), de los más de treinta dependientes de la Junta de Andalucía que existen. En otras palabras, «actualmente uno de cada tres CEP de los 32 que hay en la comunidad ofrecen dicha formación que tiene una valoración altísima entre sus participantes», asevera a LA RAZÓN Ortega. Y la expansión alumbradora continúa. De hecho, recientemente han introducido este programa en un centro de Sevilla capital, el IES Santa Aurelia.

El objetivo de esta iniciativa es que el maestro/profesor sea capaz de crear un contexto en su aula donde el alumnado pueda descubrir fácilmente y ver diferentes posibilidades. «El trabajo, no sólo con dinámicas para el descubrimiento de la distinción, sino con rutinas posteriores que afianzan los descubrimientos, está orientado a que las competencias calen de una manera sistemática y pasen a formar parte del bagaje emocional del alumnado para su uso posterior» en sus trayectorias vitales, explica el «coach».

Desde los resultados ya computados se puede mantener que el PIIE ha servido para mejorar no sólo el rendimiento académico de los jóvenes andaluces, sino también el aspecto conductual. «Los cambios han sido espectaculares», mantiene Ortega, y lo argumenta: «Los alumnos que mostraban conductas disruptivas, desafiantes, apocadas o pesimistas han transformado esa interpretación en conductas constructivas, obedientes, de liderazgo o positivas». Son los testimonios de los propios estudiantes los que «así lo atestiguan», matiza.

El «maletín» de herramientas básicas con las que dotan al profesorado se reparte a lo largo de 9 sesiones que oscilan entre las tres y las tres horas y media de duración, a lo que hay que sumar un trabajo de aplicación personal y profesional. Al final de ese nivel, cada educador estará capacitado para realizar una programación con contenidos, actividades y rutinas a aplicar con sus alumnos teniendo en cuenta su edad y otros condicionantes. Además, aquellos participantes que quieran apoyo y un seguimiento a su plan de acción pueden acceder a un segundo nivel orientado exclusivamente a la implantación al aula.

Los promotores del PIIE entienden que es «esencial» introducir en el currículo educativo el desarrollo de competencias de Inteligencia Emocional, para que su adquisición se haga en «etapas madurativas» en las que «las creencias y valores están aún estableciéndose en la pirámide neurológica del individuo», apuntan. Ser emocionalmente inteligente puede ser una gran baza en la vida. Para saber más: www.albertoortega.es.

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