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El descuartizador de Majadahonda niega haber matado a su tía y a su inquilina

La Fiscalía pide treinta años de internamiento para el acusado, al aplicarle "una eximente incompleta por enajenación mental"

Lydia Pérez.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de septiembre de 2017. 23:37h

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Bruno H.V., el presunto descuartizador de Majadahonda (Madrid), ha defendido hoy en el juicio en la Audiencia Provincial que no mató a su tía ni a su inquilina, de quienes ha dicho no recordar nada, y ha destacado que pertenece a una hermandad secreta junto a altos cargos españoles y europeos.

En apenas 35 minutos de delirante interrogatorio, Bruno Hernández Vega, el presunto «descuartizador de Majadahonda», negó ayer en la Audiencia Provincial de Madrid haber matado, troceado y picado a su tía Liria Hernández y a Adriana Giogiosa, una ciudadana argentina que vivía de alquiler en su casa de Majadahonda, situada en la calle Secedilla, 6.

El relato de Bruno, diagnosticado de esquizofrenia paranoide por primera vez en septiembre de 2012 y para quien la Fiscalía pide 30 años de internamiento psiquiátrico, fue un constante «no recuerdo», algo que sin duda dificultó la elaboración de una historia coherente que pudiese explicar la presunta muerte de su tía en 2010 y la de Adriana en 2015.

Después de convivir varios años con su tía, Bruno aseguraba no recordar la relación que había mantenido con ella. Cuando las preguntas se centraron en Adriana, su segunda supuesta víctima mortal, la cosa parecía volverse mucho más confusa: «¿Me puede decir quién es Adriana?», llegó a decir en una ocasión.

No obstante, sí hubo una cosa que el acusado parecía tener más clara que el agua: «No he matado a nadie, no he hecho nada ilegal, no he cometido ningún delito, lo único que se es que estoy fuertemente medicado y que me interesa la E y la R».

Este interés por estas dos letras comenzó en 2014 tras un ingreso en el Hospital Universitario de Móstoles donde empezó a hablar la Hermandad ER. Durante su declaración, tras ser preguntado por su abogado, Marcos García Montes, Bruno insistió en todo momento en esta imaginaria hermandad. De hecho, llegó a asegurar que no podría haber matado a su tía porque es Hernández Hernández -haciendo especial hincapié en estas dos letras-. Según expresó el acusado, todas las personas, empresas o instituciones que en su nombre lleven ambas letras formarían parte de la hermandad llegando a citar a Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad, y al presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Junker. «Los Rockeffeller, General Motors, Bankinter, Santander», insistía. Tal era su obsesión con la combinación de ambas letras que reconoció haber intentado entrar en el ejército –aunque no lo consiguió por su enfermedad– porque el «ejército es para defender y proteger los intereses generales», decía poniendo énfasis en ambas letras.

Además de atribuirle dos delitos de homicidio, a sus 34 años, y después de dos años de prisión en la cárcel de Navalcarnero, Bruno está acusado por el Ministerio Público de un delito continuado de estafa, otro de falsedad documental y uno de tenencia ilícita de armas. Sin embargo, ayer tampoco parecía recordar que había creado una empresa llamada «Obras y Reformas» de la que es el único participante y con la que pretendía apropiarse del dinero de su tía. Tampoco recordaba los mensajes que presuntamente envió el acusado desde el móvil de Adriana a su hermano, Eduardo Gabriel, que prestó declaración ayer.

Los hermanos de Liria también testificaron ante el Juez seguros de que «estaba muerta». Juan Francisco, el padre de Bruno, sin cruzar miradas con su hijo reconoció haber visto a su hermana en 2011 lo que desmontaría la versión de la Fiscalía, que sostienen que el acusado la mató en el año 2010.

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