Toros

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Juan Bautista: «En el toreo hay más «Neymars» que jeques»

El matador de toros francés y empresario del coliseo de Arles, hace un recorrido por su larga trayectoria, en la que ha vivido importantes éxitos a pesar de alguna que otra decepción, y nos cuenta como ve el presente y futuro de la tauromaquia, tanto en España como en Francia.

Imagen de Juan Bautista
Imagen de Juan Bautistalarazon

El torero galo, una de las máximas figuras del escalafón francés e icono cultural en su país, atraviesa una temporada clave en sus casi 18 años de alternativa, en la que se ha enfrentado y se enfrenta ante varios de los retos más importantes de su carrera, como la encerrona de Nimes, el rabo conseguido en Mont de Marsan y la “miurada” que le espera mañana en Beziers. Además, también es empresario de la plaza de su tierra, Arles, y nos confiesa la cara y la cruz de esta doble faceta.

- ¿Se encuentra en el mejor momento de su carrera?

- Sin duda esta es una de las temporadas más importantes de mi vida, en la que estoy recogiendo los frutos del esfuerzo de los últimos años. Un momento de madurez que no había experimentado hasta ahora, aunque espero que lo mejor esté por llegar.

- ¿Qué retos le quedan por cumplir?

- Como todo artista, sigo teniendo sueños y ambiciones, pero siempre se queda algo en el camino. Tengo claro que quiero volver a triunfar en Madrid, donde llevo sin salir a hombros desde 2010.

- ¿Se siente tratado como un ídolo nacional en Francia?

- Allí me siento muy bien valorado y respetado, aunque también se me exija mucho. A pesar de ello, nunca se puede gustar a todo el mundo.

- ¿Se siente infravalorado en España?

- Sí. Aunque este último año está empezando a cambiar, pienso que debería estar mejor situado.

- ¿Suponía una obsesión triunfar en Mont de Marsan?

- Sí, pero me sorprendió llegar a cortar un rabo allí, ya que era una de las pocas plazas en las que nunca había triunfado. En un par de horas pasó de ser uno de los escenarios a los que más temía a ser uno de mis favoritos.

- ¿Qué es lo que le empuja a seguir enfrentándose a retos tan arriesgados como la encerrona de Nimes o la «miurada» en Beziers, después de estar ya tan consolidado en su país?

- Uno de mis mayores desafíos es ser capaz de lidiar cualquier tipo de toro o encaste, y así abrirme también a otro tipo de público. Creo que las figuras del escalafón deberían hacer lo mismo. A veces el público pide que el torero se aventure en nuevos retos, ante otro tipo de corridas, y hay muchísimos toreros que tienen capacidad de sobra para hacerlo.

- ¿Considera que la encerrona de Nimes ha sido la tarde más importante de su carrera?

- Sí, tanto por el triunfo, cortando cuatro orejas, como por la acogida que tuvo. Llenar esa plaza en solitario ha sido uno de los mayores hitos de mi carrera. Será una de las tardes que marcarán mi trayectoria.

- ¿Además del triunfo, ha experimentado también el fracaso?

- Por supuesto, acabo de cumplir mi corrida de toros número 600 y entre tantas hay cabida también para la decepción. A veces sólo lo he padecido yo, sin que la plaza lo note, porque cuando tú sientes que no has sido capaz de sacar todo lo que tenía el toro, por muchos trofeos que consigas, no sales pleno de la plaza. En 17 temporadas da tiempo a vivir de todo, incluso hubo una etapa, a comienzos de mi carrera, donde decidí dejarlo durante dos años.

- ¿Qué fue lo que le condujo a tomar esa tajante decisión?

- Tomé la alternativa con 18 años y me tocó competir con toreros de la talla de Espartaco, Joselito o César Rincón, lo cual me superó en aquel momento. Pero decidí volver y empezar de cero, lo que me ha dado la oportunidad de vivir las dos caras del toreo, la injusta, como cuando te dejan fuera de una feria después de haber triunfado allí, como me ha ocurrido en Santander, pero también la cara amable, que acaba compensando todo.

- ¿Cree que hay cierto complejo en España a la hora de defender la tauromaquia?

- Observo un exceso de pesimismo, porque no está todo tan perfecto como parece en Francia, ni tan mal en España. Lo que sí es cierto, es que Francia fue la primera en reaccionar ante este feroz movimiento antitaurino mediante las instituciones, recurriendo a la protección del patrimonio cultural y nacional. Además, una de las principales diferencias respecto a España, es que de momento, hemos contado con el apoyo de los políticos, tanto de unos partidos como de otros, desde la extrema derecha hasta la izquierda. Pero no debemos bajar la guardia, sino aprender de los errores.

- ¿Se ve toreando algún día «a la balear»?

- Parece un cachondeo. Espero que todavía haya recurso, porque la propuesta es tan ridícula como ellos, el toreo no tiene nada que ver con eso, el toreo es todo verdad y riesgo, poner en valor al toro y a la vida humana, mientras que ellos lo quieren convertir en una mentira.

- ¿Cree que algún día se acabarán saliendo con la suya?

- Espero que no, aunque tal y como está el mundo me surgen dudas. Yo espero poder llevar en un futuro a mis hijos a los toros y que así entiendan lo que yo he vivido en mi profesión.

- ¿Ser empresario de Arles, le ha generado algún conflicto con sus compañeros de profesión?

- Seguramente algunos estén molestos por no haber entrado en los carteles, pero Arles tiene una feria muy corta en la que no caben todos los grandes toreros. Me ha dolido tener que dejar a grandes amigos fuera, pero hay que ser justo.

- ¿Ha tenido que sacrificar en alguna ocasión su faceta de matador por la de empresario?

- La primera feria que organizamos no quise torearla y además rechacé una posibilidad de actuar en España por estar presente en las cinco tardes de la Feria de Arles.

- ¿El dinero es la principal exigencia de un torero a la hora de ser contratado?

- No, es una parte importante, pero la principal suele ser estar en un cartel atractivo, compitiendo con compañeros que te motiven. Aunque dichas prioridades pueden variar dependiendo del momento y de la plaza.

- ¿En qué emplea el tiempo cuando no está toreando?

- Soy padre de dos niños pequeños además de empresario y ganadero, por lo que no tengo tiempo para aburrirme -se ríe-.

- Usted como torero comprometido con el arte en su más amplia expresión, ¿echa de menos a la banda de música en Madrid?

- Creo que todos los toreros nos hemos acostumbrado ya a su ausencia, preferiría escuchar antes la de Sevilla -dice entre risas-.

- Su país se encuentra todavía conmocionado a raíz del mediático fichaje de Neymar por el PSG. ¿En el mundo del toro también hay jeques y «Neymars»?

- En el toreo hay más «Neymars que jeques», toreros de una nueva generación que están ilusionando y que son muy necesarios para asegurar un futuro relevo.

- ¿Cómo son las vacaciones para un torero?

- Suelo irme con mi familia al terminar la temporada, unos quince días a un país nada taurino, para desconectar.

- ¿Considera a Sebastián Castella su mayor rival dentro del escalafón?

- Con Castella desde el principio hasta el final será distinto. Punto y aparte.

- ¿Qué recuerdo dejó Iván Fandiño en Francia?

- Francia fue muy importante para Iván e Iván fue muy importante para Francia. Allí cosechó muchos de sus mayores éxitos, pero especialmente será recordado por ser un torero de gran verdad y por darlo todo en la plaza. Por ello se le han rendido gran cantidades de homenajes también aquí.